Por cinco años Roxana ha esperado que la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Mujer por Razón de Género en Oaxaca logre una sentencia condenatoria en contra de su ex pareja, pero sólo ha conseguido que su expediente sea parte del 98.8 por ciento de los delitos que en México no tienen una represalia y quedan en la impunidad.
“Terminé por dejar de acudir a preguntar sobre mi caso, se estancó porque al señor nunca se le pudo notificar que tenía una cita para audiencia de comunicación y mi expediente se fue archivando, me cansé de ir a la Fiscalía para saber que no avanzaban y también dejaron de llamarme”, reconoce una mujer que lo que menos hubiera deseado es estar en problemas legales que “sólo me distrajeron de mi trabajo con el que sostengo a mis hijos”.
Desconfianza
La desconfianza de la ciudadanía hacia las instituciones de procuración de justicia la recogió el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que entre el 27 de febrero al 28 de abril de este 2023 levantó la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2023.
Uno de los resultados más relevantes es que sólo el 10.9 por ciento de los delitos ocurridos durante el 2022 se denunció, a pesar de que esa misma encuesta estimó que en 10.5 millones de hogares -que equivalen al 27.4 por ciento de los que existen en el país-, al menos una o uno de sus integrantes fue víctima de un delito.
La vergüenza de reconocerse socialmente como una mujer que no es capaz de dejar el entorno de violencia familiar, la dependencia económica y la claridad de que una denuncia implica trámites largos y complicados si no se tiene dinero para pagar asesoría legal, impidió que en abril de 2022 Rosa acudiera ante un ministerio público a denunciar la violencia física que ejerció su esposo contra ella, cuyas lesiones en cara, brazos y espalda eran visibles.
La cifra del delito de lesiones alcanzó durante el año 2022 una cifra negra del 80.4 por ciento, la segunda más baja después del robo total de vehículos que alcanza una cifra negra del 37.7 por ciento.
En contraste el fraude es el delito más frecuente, seguido del robo o asalto en calle o transporte público, además de que la incidencia delictiva en la mayoría de los delitos personales fue mayor en los hombres que en las mujeres.
Esa tendencia cambia cuando se trata de delitos sexuales, donde las mujeres fueron las más afectadas con una tasa de incidencia de 3 mil 470 delitos por cada 100 mil mujeres, cuando la tasa para este tipo de delitos entre los hombres fue de 330 por cada 100 mil.
Es decir, por cada delito sexual contra un hombre se contabilizan 11 delitos sexuales contra mujeres, compuestos principalmente por violación, hostigamiento o intimidación sexual.
Sin fe en la autoridad
El 59 por ciento de las víctimas que no denuncian es por razones atribuibles a la autoridad destacando la pérdida de tiempo con 31.5 por ciento, seguida de la desconfianza en la autoridad con 14.7 por ciento, aunque también impacta que impliquen trámites largos y difíciles, así como la actitud hostil de la autoridad y por miedo a que le extorsiones.
Aunque en Oaxaca hay una aparente mejoría de seguridad al reportar la tercera tasa más baja de víctimas de delito, sólo después de Chiapas y Veracruz, entre el 2021 y el 2022 incrementó en 1.7 por ciento al pasar de 14 mil 961 víctimas a 15 mil 214.
Esteban se considera afortunado que en el municipio conurbado en el que vive todavía pueda relajar de cierta manera las medidas de seguridad y que no haya tenido que instalar cámaras de vigilancia o algún circuito cerrado.
“Trato de no preocuparme en ese tema, me ocupa más que lo de mi pensión no me alcanza o que tenga que conseguir dinero prestado si se presenta una emergencia médica”, confiesa un hombre que a sus 72 años es viudo y sus hijos viven en otros estados de la República porque ahí encontraron trabajo y formaron su propia familia.
En sí, para el 60.5 por ciento de la población mayor de 18 años la inseguridad es el tema de mayor preocupación, mientras que le siguen el aumento de precios con 44.1 por ciento y la salud con 30.5 por ciento.
