"La dilación de justicia a los deudos de los muertos de San Pedro Mártir Quiechapa, es un acto irresponsable de gobierno, que puede derivar una ola de venganzas", advirtió el obispo emérito de la Diócesis de Santo Domingo Tehuantepec, Arturo Lona Reyes.
"Me preocupa esta situación, porque la ausencia de autoridad en casos como estos empuja a las comunidades a transitar de la prudencia a la venganza", por lo que hago un llamado urgente al Fiscal de Justicia de Oaxaca, Rubén Vasconcelos Méndez, a dar respuesta a los reclamos de los habitantes de ese municipio, señaló.
El ministro de la Iglesia Católica, nacido en Aguascalientes, expresó que "nadie tiene derecho a hacerse justicia por propia mano cuando la autoridad se encarga de aplicar la ley cumple con su responsabilidad".
Recordó que el pasado 29 de mayo acudió personalmente a la comunidad de San Pedro Mártir Quiechapa, para solidarizarse con sus habitantes, pero especialmente con los familiares de los cinco indígenas que perdieron la vida.
"En ese encuentro pude confirmar que se trata de un pueblo pacífico, porque los padres, hermanos y demás familiares de los asesinados, con lagrimas me expresaron su exigencia de justicia. Jamás de hablaron de venganza", recordó.
"Es decir, que estamos ante un pueblo prudente que todavía cree en las instituciones de Estado. Por ello, mi llamado urgente al Fiscal de Justicia del Estado, Rubén Vasconcelos Beltrán, para que retome las carpetas de investigación que ya existen con las declaraciones de todos los agraviados y se haga justicia", reforzó Arturo Lona Reyes de 91 años de edad.
El galardonado en 2008 con el XVI Premio Nacional de Derechos Humanos "Don Sergio Méndez Arceo", se dolió que hasta ahora ningún representante popular, "esos que sólo acuden a las comunidades apartadas cuando buscan el voto", haya acudido a Quiechapa para preguntar a los deudos cómo se encuentran y qué necesitan.
"En mi reciente visita a esa comunidad me informaron que existe una mujer que se llama Sofía Castro, que ha sido diputada por esa región, pero no ha puesto un pie en Quiechapa para ayudarlos".
"Desde mi responsabilidad como ministro de la Iglesia Católica, seguiré caminando al lado de esa comunidad y de muchas otras. No tengo miedo, a pesar de que he recibido múltiples amenazas de muerte", precisó.
