Magdalena Apasco, Etla, Oaxaca.- Con la muerte del señor Nicolás Ramos Daniel hace apenas tres meses, su esposa Margarita Velasco, sus dos hijas y dos hijos pudieron elegir que la parcela que sembró por más de 40 años con plantas de cempasúchil, penumbra, San Miguelito, Cresta de Gallo y girasoles no volviera a florecer, pero en vez de eso decidieron honrar su memoria sembrando el doble y tener por unos días un altar vivo.
Desde el domingo que las personas comenzaron a llegar para hacer compras sin intermediarios o simplemente para tomarse una fotografía, Magdalena -la segunda hija del señor Nicolás y quien se quedó a cargo de la venta de todo lo que producen en familia-, entró en un ir y venir para coordinar la atención de una clientela fiel o de quienes llegan de primera vez.
Cada vez que a Magdalena le pregunta por “el abuelito” o “Don Nico”, ella trata de disimular que su corazón late más fuerte por el dolor de un duelo que todavía no termina.
Con la mirada cariñosamente contemplativa en las miles de flores amarillas, rojas, moradas y blancas, ella trata de sintetizar su sentir en una corta respuesta: “Se nos adelantó mi papá”, pero de inmediato se recompone para tratar de ser la mejor anfitriona y vendedora.
Aliviar la pérdida
Dolores Soledad, quien en 2020 vio partir a su abuela María Victoria por una enfermedad del corazón y sin oportunidad de ofrecerle el velorio que merecía porque la pandemia de COVID-19 restringió todo, entiende el dolor que vive la familia del señor Nicolás y sabe que una forma de superarlo es alistar el altar de muertos.
Mientras elige el surco de cien metros de largo que comprará por 400 pesos, Dolores mira el sembradío diferencia las flores macho con pocos pétalos de aquellas que son hembras y se abrieron con más de veinte, como le enseñó a distinguir su abuela María Victoria, quien también le inculcó no escatimar en gastos.
El domingo por la mañana vendrá con su papá en una camioneta para llevarse toda la flor que ya compró y tratar que la misma frescura de esa mañana las acompañen otros tres días que adornarán el altar, pero sobre todo el sendero que, de acuerdo a la creencia, guían el alma de las personas fallecidas a la ofrenda de comida y bebida que con amor le hace su familia para desvanecer la distancia física impuesta por la muerte.
Daniela no recuerda cuándo empezó a venir a la parcela de Don Nico, pero sí tiene presente que años atrás era de los productores que vendían en el mercado de este municipio.
Apenas el domingo pasado trajo a unas amistades de la Ciudad de Oaxaca y otras que viajaron del estado de Tabasco, donde no se siembra cempasúchil.
Ayer volvió para tomarle unas fotos a su sobrina Sayuri, de dos años, disfrazada de fantasma, y se llevó dos matas de flor San Miguelito, “con raíz y tierra para que al meterlas en agua duren más”.
“La ventaja es más accesible el precio, sin revendedores, está al alcance del público y puede uno elegir lo que quiera y no sólo ramitos”, dice con la satisfacción de llevarse dos matas por 20 pesos.
Unión familiarPor encima de las festividades navideñas, para Valeria los Días de Muertos y Todos Santos es la fecha más importante del año porque permite la unión familiar al colocar el altar, “más que el árbol de Navidad.
Este es el primer año que lo colocará junto con su esposo Mario Alberto, quien está seguro que es mejor comprar directo en una parcela como la de Don Nico, porque “hay más variedad y se puede escoger”, sólo que hay que llegar con anticipación.
“El año pasado vine el mero día, el 31 de octubre, estaba bastante lleno, se estaba acabando y ya había poquito”, por lo que planearon su visita para este viernes, cuidando que la flor no se marchite esperando el 2 de noviembre, ya que ambos saben que en un altar lo que más lucen son las flores.
Ambos comenzaron a colocar su altar desde el miércoles, “para que no nos ganen las prisas” y que estén las fotografías y alimentos que le gustaban a familiares como “la tía Victoria” que murió en 2021 o sus tíos Ramón, Carlos y Antonia, hermanos de la abuelita Guadalupe, quienes apenas fallecieron en este 2022.
Productores de este municipio y otros como Santiago Suchilquitongo, La Ciénega Zimatlán, San Antonino Castillo Velasco, Tlacolula de Matamoros y Villa de Mitla acostumbran a colorear los campos con la siembra de flores alusivas al Día de Muertos.
Junto con otros municipios de la Mixteca, son alrededor de 50 hectáreas que la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Pesca y Acuacultura (Sedapa) estima se destinan a la producción de alrededor de 320 toneladas de cempasúchil que le hacen están dentro de las once entidades con mayor producción.
Buena cosecha
En 2021, cuando las restricciones por la COVID-19 mantuvieron por segundo año cerrados los panteones municipales, la familia de Don Nico sembró menos de lo habitual, ante el miedo de que no se vendiera toda la producción.
Aún con sus complicaciones pulmonares que achicaron su salud en enero pasado, Don Nico alcanzó a saber que sus hijos e hijas comenzaron a sembrar el cempasúchil a finales de julio pasado y encargar que no dejaran morir las plantas ni la tradición, como lo recuerda Samuel.
“Hay que echarle los kilos, porque ya se fue la cabecera, pero nos dejó a nosotros de raíces y hay que echarle ganas al campo porque eso nos recomendó el jefe”, quien les enseñó a sopesar los cambios del clima que dificultan la producción agrícola.
Vender las flores que le enseñó a sembrar su padre, es para Magdalena una ambivalencia de emociones, por una parte está feliz porque lograron una buena cosecha y por otra triste porque no está él para atender a la clientela, pero está consciente que de nada serviría poner un altar en su casa si no honran la memoria de Don Nico sembrando la flor que colocarán en la tumba de él y de toda aquella persona que llega hasta aquí para comprar sin revendedores de por medio.
CEMPASÚCHIL
Del vocablo náhuatl cempohualxochitl significa veinte flores o varias flores.
Símbolo de vida y muerte para los mexicas.
La semejanza con el sol por su color amarillo hizo que se popularizara su uso en las ofrendas a los muertos, a quienes se les guía con un sendero de flores del acceso principal de la casa al altar.
- 11 entidades con mayor producción, en la cual forma parte Oaxaca.
- 50 hectáreas se destinan cada año en municipios de Valles Centrales y la Mixteca
- 320 toneladas de producción anual.
