CIUDAD DE MÉXICO.- La falta de oportunidades es razón de peso por la cual una de cada cinco mujeres de 20 a 24 años en México llegó a la unión libre o contrajo matrimonio antes de cumplir los 18 años, advierte Julieta Pérez Amador, profesora-investigadora del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México.
"La tasa de uniones en menores de edad (en México), ya sea matrimonios o uniones libres, es de 20 por ciento, y es de las más altas de América Latina", alerta. Eso quiere decir que una de cada cinco mujeres de 20 a 24 años se unió en unión libre o contrajo matrimonio antes de cumplir 18 años, según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2018 (ENADID), dice.
"De hecho, este nivel de matrimonio y unión libre en menores de edad (MULME) ha permanecido constante durante varias décadas y, como sociedad, no hemos conseguido disminuirlo", alerta.
Pérez Amador agrega que en 2019 entró en vigor una reforma en el código civil federal que no permite que menores de edad contraigan matrimonio y por ello son muy pocos los que se celebran, la tendencia va muy a la baja. Pero, sin importar esto, vale notar que la mayoría de los MULME son de tipo unión libre o de hecho.
Asegura que Guerrero, Tabasco y Chiapas son las entidades con mayores tasas de uniones en menores de edad, superiores al 30 por ciento. En tanto que Michoacán, Nayarit, Veracruz, Coahuila, Campeche e Hidalgo tienen tasas de entre 26 y 28 por ciento. "Así que en estas nueve entidades al menos una de cada cuatro mujeres de 20 a 24 años de edad se unió en matrimonio o unión libre antes de cumplir la mayoría de edad. La Ciudad de México tiene la tasa más baja que es del 9 por ciento".
De acuerdo con la especialista, si bien este fenómeno existe, porque es parte de una tradición de inicio de formación familiar temprana en México, en la actualidad sucede en sectores de la población vulnerables, como lo son las mujeres que no asisten a la preparatoria y se han quedado únicamente con estudios de primaria o secundaria.
"Dentro de los factores asociados a la ocurrencia y permanencia de los MULME se encuentra la calidad de la educación y la falta de alternativas a la formación familiar temprana y la dedicación al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, como lo serían completar una carrera universitaria y la participación en el trabajo remunerado. Otro factor destacable es la pobreza, en sus múltiples dimensiones".
La investigadora indica que, según sus investigaciones, las hijas de madres que se unieron siendo menores de edad tienen mayor probabilidad de también unirse siendo menores de edad en comparación con las hijas de madres que se unieron ya siendo mayores de edad, por lo que este fenómeno se transmite intergeneracionalmente.
Señala que para contrarrestar esta práctica, se tiene que mejorar la calidad de la educación y ofrecer las mismas oportunidades de inserción y permanencia en el trabajo remunerado a mujeres y hombres, es decir, diseñar políticas que, con perspectiva de género, faciliten la participación de las mujeres en el trabajo remunerado y fomenten la participación de los hombres en el trabajo doméstico y de cuidados no remunerados.
Juana, de la comunidad popoluca de la Sierra de Soteapan, al sur de Veracruz, llora al recordar el día de su boda. Cuando la casaron tenía 12 años y fue a cambio de un cochino. A los 11 años, Angélica en el Municipio de Cochoapa, en la sierra de Guerrero, fue vendida por su padre por 120 mil pesos para casarla con un chico. Su suegro la violó en varias ocasiones.
Ana nació en la comunidad nahua de Copalillo, ubicada al norte del estado Guerrero, estudiaba la secundaria cuando se suicidó luego de que el tío de su novio, con quien se había juntado, la violara y quedara embarazada tras la agresión.
Éstas y otras dramáticas historias se cuentan en Matrimonios y Uniones Infantiles: Relatos cortos, un texto publicado recientemente por el Consejo Nacional de Población (Conapo), que recoge testimonios periodísticos y de organizaciones civiles, para que educadores comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo y docentes de telesecundarias y bachillerato sensibilicen sobre el tema entre sus comunidades educativas.
De acuerdo con la publicación, a pesar de que el matrimonio antes de los 18 años está prohibido en todas las entidades del País, la prohibición legal ha sido insuficiente para desaparecer la práctica de uniones libres, especialmente en los casos donde éste se ve como una fuente de ingreso familiar.
Gabriela Rodríguez, secretaria general del Conapo, y Alanna Armitage, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas, autoras de la introducción de este texto, advirtieron que los patrones culturales del matrimonio infantil se refieren a uniones arregladas, forzadas, a casos de violación y hasta venta de niñas, pautas que son más frecuentes en condiciones de pobreza extrema.
"Los embarazos por violación son expresión de la grave descomposición del tejido familiar y social, se llega al incesto y al abuso sexual por parte de familiares y conocidos, tanto en zonas urbanas como rurales; 14.7 por ciento de quienes fueron madres en la niñez refieren que su embarazo fue por convencimiento, coerción o violación".
Fenómeno complejo
De acuerdo con los expertos, los matrimonios y las uniones infantiles tempranos y forzados son fenómenos complejos relacionados con pautas ancestrales muy arraigadas en la historia y las tradiciones familiares.
"Costumbres que se reproducen en condiciones de pobreza extrema, desigualdades de género y violencia sexual; se trata de niñas y adolescentes que están excluidas de oportunidades, a quienes hace falta acceso a mayores niveles de escolaridad y conocimiento de sus derechos, situaciones que detienen su movilidad social y el ejercicio de sus libertades.
"Son causa y consecuencia de una limitada autonomía física, económica y de la toma de decisiones para las mujeres, sobre todo de niñas y adolescentes que viven en zonas rurales y en hogares en situación de pobreza y marginación".
Aseguraron que en América Latina se calcula que cada año se embarazan cerca de 2 millones de niñas menores de 15 años, en los cuales la mortalidad perinatal es 50 por ciento mayor que entre quienes tienen hijos entre los 20 a los 29 años.
En el 2020, se registraron en México 8 mil 876 nacimientos de niñas madres menores de 14 años.
"El 98 por ciento son de 13 y 14 años, un fenómeno que es más frecuente en las zonas marginadas de Chiapas, Tabasco, Coahuila y Guerrero, sobre todo en zonas con prevalencia indígena.
"Más del 80 por ciento de las niñas madres se dedican al trabajo no remunerado de cuidados de hijos y familiares y a los quehaceres domésticos, tan sólo el 13.4 por ciento continúa estudiando después del nacimiento de su primer hijo", señala el documento publicado por Conapo.
