La calle 20 de Noviembre quedó devorada por una improvisada central de autobuses. Cada fin de semana, el lugar es saturado por las caravanas de unidades que transportan turistas procedentes de todas partes del país.
Las largas filas llegan a abarcar cuatro cuadras desde Zaragoza, Arista, Vega, hasta llegar al Periférico. El estacionamiento y paso de otro tipo de vehículos se vuelve difícil, atropellado o hasta imposible, pues en ocasiones los turisteros se aparcan en doble fila.
Para los vecinos de la zona, su presencia se ha tornado un dolor de cabeza que pareciera no tener remedio. “En lo particular ya lo he denunciado a través de los buzones de quejas ciudadanas pero no tuve respuesta”, explica Laura Ramírez, habitante y comerciante de la zona.
Sin permiso para estacionarse
Los autobuses, admite uno de los conductores, no cuentan con un permiso o autorización para ocupar el lugar como central. “Utilizamos la calle como cualquier ciudadano, como un espacio público”, indica el conductor de la unidad proveniente de la Ciudad de México.
“Para nosotros sería excelente que tuviéramos un lugar destinado para estacionarnos, pero no lo hay. La autoridad municipal debería de considerarlo porque finalmente nosotros traemos turismo en beneficio de la economía de la ciudad”, señala el hombre al tiempo que descansa mientras el turismo que transporta realiza una visita al mercado 20 de Noviembre.
No cuentan con permiso especial para estacionarse en el lugar, aseguran los conductores. FOTO: Carlos Román
La mayoría de las unidades permanecen de dos a cuatro horas aparcadas en el espacio común; otras lo hacen por dos o tres días. En ese tiempo, aseguran los habitantes, las calles se llenan de basura y malos olores, porque los pasajeros utilizan la vía como baño.
El callejón ubicado justamente a un costado en donde inicia la Preparatoria 1 y 5 de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), es la zona más afectada.
El lugar está infestado de un olor profundo a orín y excremento. Atraídas por el hedor, las moscas pululan en medio de un zumbido desagradable.
El callejón de 20 de Noviembre es utilizado como baño público y basurero. FOTO: Carlos Román
Malos olores y basura
Lupita Figueroa es una de las tres habitantes de la privada. Hace un par de años, junto con otro de sus vecinos, determinó colocar un zaguán para evitar la utilización del espacio como baño público.
“Aquí es una cosa espantosa. Antes de que se colocara el zaguán encontrábamos cada cosa tirada. Aún así, la calle sigue siendo ocupada como baño público, pero no sabemos qué hacer o a quién recurrir”, explica.
La mujer llegó a vivir a la zona hace 12 años. A lo largo de ese tiempo -refiere- la situación ha sido la misma: saturación de las calles con autobuses, basura, suciedad y malos olores.
Una de las vecinas se queja de los malos olores generados por la utilización de calles como baños públicos. FOTO: Carlos Román
“Aunque no nos agrada que estén estacionados todo el día, no nos oponemos a que hagan su base ahí, pero lo que no queremos es que afecten con su basura”, expresa.
Durante todo el año, los autobuses ocupan las calles, principalmente los fines de semana. Al llegar noviembre y diciembre su presencia se dispara, debido a las peregrinaciones hacia el santuario de la Virgen de Juquila en el marco de su celebración patronal.
“Ha habido juntas de vecinos en las que se ha expuesto el problema, pero muchos no participan y quieren dejar la responsabilidad en una sola persona y esto no debe ser así. Recientemente hubo reuniones por el tema de la inseguridad y también tocamos lo relativo a los autobuses, pero como se empezaron a adherir otras cuadras, salieron un montón de problemáticas de la zona”, señala Laura Ramírez.
Cueva de lobos
En la noche, la presencia de los autobuses estacionados sobre la calle 20 de Noviembre, abona a la inseguridad que prevalece en la zona. El acortar la visibilidad convierte el paso en una cueva de lobos.
Lo tenue del alumbrado público, así como el encajonamiento a la banqueta por parte de los autobuses turísticos, vuelven peligroso el tránsito peatonal. Los asaltos están a la orden del día y éstos se cometen incluso cuando el sol no se ha ocultado.
Los intentos por ahuyentar a la delincuencia han sido en vano. Una lona colocada en la primera calle de ingreso a 20 de Noviembre advierte de una organización vecinal contra los robos, pero éstos se vuelven imposibles de detectar, ya que se cometen en la acera cubierta por los autobuses.
Otras calles que también eran utilizadas como central de autobuses son Armenta y López, Fiallo e Hidalgo. El lugar fue convertido por la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), en sitio de carga y descarga de la “línea magisterial”. Ahora, aunque las taquillas siguen instaladas en ese punto, los autobuses se concentran sobre Periférico.
La mayor presencia del turismo en la zona, se percibe en fines de semana. FOTO: Carlos Román
