Víctor Hugo Villanueva
Como muchos otros niños y jóvenes de su edad, Sebastián Martínez sueña con convertirse en futbolista profesional, lo que lo ha llevado a emigrar en busca de conquistar ese anhelado objetivo.
Desde hace tres años, el futbolista oaxaqueño emigró a la Ciudad de México, de donde todos los lunes viaja a las cuatro de la mañana, para llegar puntual a los entrenamientos que tiene durante toda la semana como parte de las fuerzas básicas de Tuzos del Pachuca, en el estado de Hidalgo.
Con 13 años de edad, Sebastián Martínez ya sabe que ir tras un sueño no es una empresa fácil, que lo ha llevado a levantarse de las adversidades que se le han presentado tanto en el tema deportivo, como en los demás aspectos de su vida.
Considerado como una promesa del futbol, Sebastián Martínez tuvo que emigrar para poder combinar los estudios con los entrenamientos en las instalaciones del Club Pachuca.
Su reto más próximo está en ser considerado en el plantel que representa al Club Pachuca, que participará en la temporada 2022-2023 de la Liga Tercera División Profesional (TDP).
ESPERA EL MOMENTO DE FESTEJAR EL GOL
Cuando entra al campo de juego, el futbolista oaxaqueño espera el momento de buscar y festejar el ansiado gol. Sebastián Martínez se desempeña como centro delantero, posición en la que además de buscar anotar, sus funciones son centrar, repartir, correr y filtrar el balón, entre otras.
Sebastián Martínez es alto, delgado, de los que deja todo en la cancha y se muere en la línea con tal de apoyar en el esfuerzo colectivo, pues indica que lo relevante del futbol es el trabajo en equipo, pues las individualidades son buenas, pero el impulso debe venir de todos.
Para él, el futbol representa un sueño, que recrea escenas en su mente. como las de: levantar una copa, anotar un gol, meter un centro al área chica y formar parte de un equipo ganador.
DEDICACIÓN POR EL FUTBOL
Sebastián Martínez sale de su vivienda y atraviesa toda la capital del país para poder acceder a la carretera que lleva hacia Pachuca. Como parte de la institución de los Tuzos, debe tomar las clases escolares que corresponden a su edad y también estar listo para los entrenamientos.
Debido a sus responsabilidades, no tiene tiempo de salir con amigas y amigos, tampoco de ver televisión más de una hora y otras actividades comunes en los adolescentes de la entidad.
Pero para él, todos estos sacrificios que lleva a cabo son por un sueño, convertirse en un jugador internacional que demuestre su capacidad en el campo de juego, conservando lo aprendido con sacrificio y orgullo.
La constancia, entrega, pasión y el amor al futbol, es lo que permite a este adolescente oaxaqueño superar todas las barreras que la misma vida le ha impuesto, pero que, paso a paso, al irlas superando se dibuja una sonrisa franca en su boca, de quien se quiere comer el mundo y poner en alto a Oaxaca.
