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Exhibieron abuso reos de Cuicatlán, Oaxaca y los castigan con reubicación

Foto(s): Cortesía
Redacción

Cuatro personas privadas de su libertad en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de San Juan Bautista Cuicatlán, sufrieron represión por denunciar autogobierno e irregularidades en el interior del penal.
Los presos fueron aislados por más de 20 horas, limitaron las visitas de sus familiares y fueron trasladados a otras cárceles del estado, sin previa notificación y con hermetismo, denunciaron sus familias.


El pasado martes 23 de mayo, los internos acusaron al director del Cereso, Alfredo Santiago Aquino, de conformar una Mesa Directiva conformada por 16 personas privadas de su libertad y quienes ejercen el poder dentro del reclusorio. Entre los integrantes de esta mesa, están los internos Carlos García Torres, Francisco García García, Óscar Yovani Ibarra Diego, Joel Reyes Juárez, Artemio Placido Candelario, Rogelio Aguirre y Víctor Zárate.


Pero quien ejerce el poder, aseguraron, es el interno Pablo Manuel Soriano de la Rosa. Según los familiares, este es quien tiene bajo su control el autogobierno y operar como gente de confianza del director Santiago Aquino; además, le fue concesionada la tienda y la renta de los teléfonos. Mientras que el preso Ruperto Villarreal Gómez, es quien se le otorgó la operación de la cocina.


Esta denuncia, provocó que los cuatro internos fueran aislados y trasladados. Dos de los presos, uno de nombre Armando y el otro de apellido Porras, fueron enviados al Cereso del municipio de San Juan Bautista Tuxtepec; el interno llamado Humberto, al penal de Miahuatlán, y el cuarto, de nombre Luis, al de Cosolapa.
 


Les niegan información


Su traslado ocurrió alrededor de las 10:00 horas de la noche del jueves. Una de las esposas de los internos denunció que las autoridades del penal les negaron información en todo momento y aseguró que la Visitadora de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) ha actuado de forma parcial en el trato discriminatorio y represivo contra las personas privadas de su libertad.
Uno de los temores de los familiares de los cuatro reclusos, desde un principio, fue que los trasladaran a otros penales que les dificultara aún más el poder visitarlos. Además, el miedo porque durante muchas horas no supieron la situación en la que se encontraban los cuatro internos.
Según fuentes oficiales, la situación en el penal de Cuicatlán se tensó a partir de la denuncia de la existencia de una Mesa Directiva o Autogobierno, con la conformación de dos grupos de internos opuestos en el que uno de ellos ha amagado con amotinarse.
Uno de los argumentos utilizados por los directivos del Cereso para mantener aislados a los cuatro internos, según informaron los familiares, era que lo hacían para resguardar su integridad ante cualquier agresión del resto de las personas privadas de su libertad; quienes supuestamente se molestaron con la difusión de las irregularidades en el interior del penal.

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