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Tiradero clandestino amenaza a la escuela Carlos Gracida de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Los escombros son de varios tamaños y están mezclados con pañales, bultos de alimento para perro llenos de basura y papel de baño, también hay llantas y hojas de totomoxtle; se trata de la privada que conecta a la calle de la República con la avenida Universidad, una terracería que es usada como tiradero y que, con las lluvias, se agrava como un foco de infección en la zona.


La privada ni siquiera ha alcanzado un nombre, pero los principales afectados son los alumnos y trabajadores del Instituto Carlos Gracida (Icagra), ya que resienten los fuertes olores provocados por los desechos, sin mencionar la amenaza que significan las lluvias para esta zona, ya que el agua se estanca y vuelve intransitable este tramo.



En la zona ya hay actividad de pepenadores por la acumulación constante de los restos y desperdicios tirados. FOTO: Javier Jarquín

Las lluvias de mayo llegaron con una tromba y ventisca el martes 23 de mayo, cuando el torrencial aguacero se extendió por casi media hora, derrumbó árboles, postes de luz y cercos, además de causar inundaciones en la capital, como en esta calle sin nombre de la zona comercial.


La zona está olvidada por el ayuntamiento de la capital, no hay sancionados por las violaciones a la limpieza pública marcadas en el Reglamento de Salud Pública del municipio de Oaxaca de Juárez.


La caida del torrencial aguacero signficó el incremento del nivel del agua en la pendiente de la vía, la cual se convierte en un terreno fangoso de aguas negras que pone en peligro a los vehículos que están a punto de atascarse en el lodo; además, las condiciones pestilentes y húmedas del lugar, generan un hábitat favorable para fauna nociva (roedores, cucarachas, etcétera), un foco de infecciones y un ambiente idóneo para la reproducción de los zancudos, insectos vectores de enfermedades como el zika, dengue y el chikungunya.



Atrás de un elegante colegio un pestilente tiradero de basura. FOTO: Javier Jarquín

El capítulo séptimo del reglamento es violentado al no sancionar, ni inspeccionar, vigilar o cumplir las condiciones de sanidad necesarias para esta terracería, es un basurero para habitantes y empresas que desde antes de 2016 arrojan desperdicios orgánicos, desechos clínicos, basura de hogares y escombros y restos de construcción.

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