Agencia Reforma y AFP
TULA, Hidalgo.- Un enfrentamiento la madrugada de este miércoles por el control de la planta cementera de Cruz Azul, en Hidalgo, dejó 8 personas muertas y 11 heridos.
Los primeros reportes señalan que entre las 04:00 y 04:45 horas un grupo de choque llegó a la puerta 3 de la fábrica ubicada en Ciudad Cooperativa La Cruz Azul, en el Municipio de Tula.
Con disparos de armas de fuego, los sujetos intentaron tomar el control de la planta.
Condena gobierno la violencia
"Condeno enérgicamente los violentos enfrentamientos ocurridos en la Cooperativa Cruz Azul en #Tula, que hasta el momento han dejado un saldo de 8 muertos, 11 heridos y 9 detenidos", escribió el mandatario estatal, Omar Fayad, en su cuenta en Twitter.
Este enfrentamiento entre trabajadores de la planta de la cementera mexicana Cruz Azul, en el estado de Hidalgo, provocó además daños en las instalaciones y la quema de automóviles, según autoridades y videos divulgados en redes sociales.
La Secretaría de Seguridad estatal informó más temprano, en un comunicado, que había recibido reportes de "agresiones y disturbios entre dos grupos de personas en uno de los accesos a la planta industrial de la Ciudad Cooperativa Cruz Azul".
Cementos Cruz Azul es una sociedad cooperativa propiedad de los trabajadores.
Disputa por el control de la empresa
El enfrentamiento, ocurrido en la madrugada, respondería a una disputa por el control de la administración de la planta, ubicada en el municipio de Tula, unos 100 kilómetros al suroeste de Pachuca, capital de Hidalgo.
Fayad dijo que ordenó a la secretaría de Gobierno estatal trabajar con la Procuraduría de Justicia para investigar el incidente, así como en la tarea de "impulsar mesas de diálogo entre las partes y evitar que se repitan hechos tan lamentables como este".
Desde la madrugada, mediante cohetones y el silbato de la fábrica, fueron convocados trabajadores en activo para defender las instalaciones del intento de toma por parte de obreros de un grupo disidente, en un pleito que dura más de dos años, según fuentes locales.
Tanto disidentes como trabajadores activos portaban tubos, varillas y palos, pero también armas de fuego, según testigos citados por la prensa.
Las instalaciones permanecían en calma tras el ingreso de fuerzas de seguridad estatal.
