El Heraldo
Jennifer Hesse, una profesora de baile de 48 años originaria de Reino Unido, fue llevada a juicio por enviar a uno de sus alumnos, a quien le daba clases particulares, varios mensajes con insinuaciones de tipo sexual.
Los hechos ocurrieron en la ciudad de Bournemouth, allí residía Jennifer Hesse, quien daba clases a un joven de 13 años con el cual se obsesionó. De acuerdo con las autoridades inglesas, la mujer presuntamente le enviaba por las noches, y mientras se encontraba alcoholizada, mensajes por WhatsApp de intenso contenido sexual. En dichos mensajes, la mujer le decía al chico que lo amaba y le pedía que fuera "sensible" con ella.
Luego de enviar los mensajes, Hesse le pedía al adolescente que borrara sus mensajes, pues decía estar muy avergonzada. Le mencionaba, además, que sentía una especie de "mareo y calma" cuando estaba con él, y que "no podía respirar".
El joven le pedía que parara, pero ante la insistencia de su maestra, le exigió que dejara de molestarlo porque tenía novia, lo cual puso celosa a Jennifer Hesse.
Fueron los padres del joven quienes descubrieron los mensajes de la profesora cuando revisaban el teléfono de su hijo, por lo que decidieron dar aviso a la policía. Jennifer Hesse fue detenida y llevada a juicio en una audiencia en Bournemouth por tener comunicación con un niño para obtener una gratificación de tipo sexual.
La fiscal Nicola Talbot-Hadley mencionó que se encontró evidencia de que el estudiante de 13 años había rechazado las insinuaciones de su profesora de baile y que ella era la que había incurrido en abuso de confianza. Y explicó que llegó un momento en que el joven no quería ir a sus clases para no ver a Jennifer y no tener que lidiar con sus mensajes "tan intensos y presionados".
Durante la audiencia, Jennifer Hesse confesó que en el momento en que mandó los mensajes a su alumno estaba atravesando un matrimonio complicado. La profesora también se disculpó con la familia de la víctima y se dijo sumamente avergonzada y arrepentida por sus acciones.
Aunque fue declarada culpable y sentenciada a 12 meses en prisión, la maestra -quien también es madre de dos adolescentes- no pisará la cárcel. En su lugar recibió una orden de restricción y otra de prevención de daños sexuales, la cual le prohíbe contactar a menores de 16 años ni el consentimiento de sus padres durante los próximos 5 años. También deberá hacer 100 horas de trabajo no remunerado, además de permanecer en el registro de delincuentes sexuales por 10 años.
