Luis Ignacio Velásquez
La lucha feminista en la sociedad está más allá de la equidad, pues el propósito último debe ser la igualdad, porque ello significa la obligatoriedad que tiene cualquier Estado de poner en marcha todo: leyes, políticas, recursos, mecanismos y dispositivos para lograr una igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, afirmó el doctor por la Universidad de Murcia, España, Ricardo Ruiz Carbonell, al ofrecer una conferencia magistral en el Cuarto congreso de mujeres: Oaxaca en la agenda 20-30, organizado por la Comisión Permanente de Equidad de Género de la 65 legislatura.
En las instalaciones del Congreso, en San Raymundo Jalpan, el consultor externo en temas de género expuso que es común que en el movimiento feminista se hable de equidad, “pero yo soy partidario de hablar de igualdad, porque esa es una exigencia que existe”.
Dijo que en 2006 la ONU presentó un informe al Estado mexicano donde se establece que en México nos hacíamos bolas, -hablando de manera coloquial-, respecto al uso del concepto de equidad o de igualdad y la recomendación que dio es que siempre se utilizara el concepto de igualdad.
Afirmó que las instituciones (estatales o municipales) y leyes con perspectiva de género son medidas especiales de carácter temporal cuyo objetivo es intentar equilibrar lo que desde la creación del mundo ya existe y es la desventaja que han estado siempre presente en contra de las mujeres.
Citó a la feminista y filósofa española Amelia Valcárcel, quien sostiene que la igualdad es ética y, por el contrario, la equidad es política.
Indicó que los datos son desalentadores porque especialistas en el tema dicen que se necesitan 80 años para alcanzar la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres.
Apuntó que el patriarcado sigue imperando en muchos aspectos y se inserta en lo político, religioso, militar, académico, educativo, etcétera. “Este patriarcado tuvo 3 hijos, que igual, siguen presentes: el androcentrismo, el machismo y sexismo. Estas tres aristas que emergen de este sistema patriarcal, porque se ha creído que todo gira alrededor del hombre, mientras con el sexismo se favorece a un sexo y se desfavorece al otro, por lo que impera generalmente en contra de las mujeres; y, luego queda el machismo, la naturalización de comportamientos, actitudes, subjetividades, que han hecho que para ser hombre se debe ser macho”.
