"Oaxaca sufre ausencia de pastores, y entre los sectores más afectados se encuentran la educación y el campo", reconoció ayer el arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, José Luis Chavez Botello.
Para el jerarca de la Iglesia Católica de Oaxaca, "es más fácil encontrar a quienes por un interés personal desintegran la convivencia pacífica y nos alejan de la paz, que a pastores que alimenten los valores y la verdad para la vida".
Por ello, elogió y felicitó la vocación de Domingo Jesús Martínez Ramirez, a quien ungió este sábado como nuevo sacerdote, el primero en la historia de San Felipe del Agua, una de las 13 agencias municipales de Oaxaca de Juárez.
En el atrio del templo erigido en honor al Apóstol San Felipe, frente a una muchedumbre de fieles integrada por niños, adultos y personas de la tercera edad, en su mayoría nativos con pasado campesino, Chávez Botello añadió:
"En esta avalancha de autoritarismo agresivo, todos proclaman derechos, pero pocos hablan de vocación de servicio".
En el acto protocolario religioso de ordenación sacerdotal, dijo que "en Oaxaca hay hambre de otra manera de vivir". Hay violencia, resentimiento y heridas y lo que es peor: la existencia de muchos con el "gusanito" de la venganza.
En su mensaje a los bautizados, monseñor Chávez reconoció que la falta de una sólida educación en la fe, hace estragos hasta llegar al fanatismo. En ese escenario, el arzobispo de Oaxaca, observó un cristianismo más de devoción, que de convicción.
Dijo que Oaxaca acusa ausentismo de pastores que alimenten los valores para la vida, y pidió no olvidar que "un buen pastor es aquel que está dispuesto a dar la vida"
