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18 parques de Oaxaca y jardines "secuestrados" por ambulantaje, protestas y abandono

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

El Programa Integral de Movilidad Urbana Sustentable para la Ciudad de Oaxaca de Juárez deberá rescatar al menos 18 parques y jardines de la capital del estado, que se encuentran invadidos por el comercio informal, descuidados de su infraestructura o son ocupados semanalmente como tianguis.
Entre los parques y jardines están espacios que datan del siglo 16 destinados desde entonces al goce y disfrute de los ciudadanos, como la Plaza de Armas, hoy Zócalo, y la Alameda de León; mismos que constantemente son invadidos por marchas, protestas y el comercio ambulante.


Aunque también se encuentran otros más actuales como el Parque Recreativo Infantil de Oaxaca Bicentenario o el parque del cerro de El Fortín, construidos en estos últimos años pero que tienen poco uso.


Jessica Montserrat Fonseca Rodríguez, de la Universidad de Guadalajara, señala que los espacios públicos como los parques, las explanadas, ciertas calles o avenidas, son lugares usados para la recreación, es decir, son espacios donde los habitantes de una ciudad pueden expresarse de forma artística, deportiva y cultural. “Las grandes urbes que van creciendo, tanto en habitantes, como en espacios privados (casas, edificios, centros comerciales, etc.) provocan la reducción de los espacios libres para la recreación, lo que repercute en la calidad de vida de los habitantes de las ciudades”.


Añade que el interés por los espacios públicos de esta índole ha disminuido y se ha centralizado debido a que no todos tienen un fácil acceso a éstos. Los motivos pueden ser variados, la delincuencia, el descuido o el desinterés por parte de los ciudadanos y de las autoridades, dificultades de movilidad, así como económicas.
 


Mercado al aire libre


En la capital del estado existen espacios que deberán ser recuperados para el goce y disfrute de los ciudadanos, entre ellos se encuentran: El Llano, que todos los viernes se convierte en un mercado al aire libre y cuya inseguridad impide a las familias realizar actividades recreativas en el mismo; el Jardín de El Pañuelito, que se localiza en el corredor turístico pero también constantemente sirve de tianguis de productos artesanales.


El Jardín Antonia Labastida, conocido anteriormente como la Plazuela de la Sangre de Cristo, donde últimamente se refugian ebrios consuetudinarios y por las noches se transforma en basurero de los establecimientos comerciales y restaurantes de la zona; el Jardín Sócrates, que se localiza junto a la Plaza de la Danza, y en el que se ha establecido a un grupo de vendedores de nieves; el Jardín Conzzati, una apacible área del Centro Histórico, que cuenta con una fuente al centro del Parque, rodeado de hermosos árboles de laurel y cuidados pastos, donde se puede descansar o conversar.


El Monumento a Juárez, que se localiza al poniente del auditorio Guelaguetza, una zona insegura; así como todo el conjunto del Mirador, el planetario Nandehui y el observatorio astronómico, que se ubican en el cerro de El Fortín.


Así como el Parque del Amor, a un extremo del puente IV Centenario, que ha sido invadido por comerciantes informales, malvivientes y cuyo tráfico de vehículos lo convierte en una de las zonas más contaminadas de la ciudad.
Además del Parque Recreativo Infantil Oaxaca Bicentenario, la Ciudad de las Canteras, el Jardín San Francisco, Jardín Morelos y el Monumento a la Madre, espacios que ha sido descuidados por las autoridades y que podrían ser recuperados para el bienestar de los ciudadanos.


Fonseca Rodríguez sostiene que la importancia de los espacios públicos para la sociedad urbana no sólo se visualiza como una plataforma para la interacción social, sino que es por medio de éstos que se puede coadyuvar a desarrollar la cultura, la política, la identidad, así como el interés social por lo público.

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