Agence France-Presse
El presidente ruso Vladimir Putin presentó el lunes sus condiciones para terminar con la invasión de Ucrania, donde sus tropas lanzaron bombardeos mortíferos en varias ciudades, entre ellas Járkov (noreste), a pesar del refuerzo de la presión y las sanciones internacionales.
En la primera sesión de negociaciones con Kiev, Moscú exigió el reconocimiento de Crimea como territorio ruso y la desmilitarización de Ucrania que, por su parte, pidió a un alto el fuego y la retirada de las tropas invasoras de su país.
Después de cinco días de conflicto, la presión internacional contra Moscú no se detiene: el fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, informó que abrirá "lo antes posible" una investigación, la FIFA excluyó a Rusia de la Copa del Mundo, se reforzaron las sanciones financieras.
Negociaciones en BielorrusiaNi las sanciones ni las negociaciones con Kiev han frenado la invasión rusa.
En la localidad bielorrusa de Gómel, cerca de la frontera con Ucrania, ambas delegaciones se reunieron durante horas antes de regresar a sus capitales para consultas, señaló el delegado ucraniano, Mikhailo Podoliak. Su homólogo ruso, Vladimir Medinski, indicó que habrá una nueva reunión "pronto".
Durante las discusiones, los bombardeos continuaron en diferentes ciudades como Járkov, la segunda urbe ucraniana, donde murieron al menos 11 personas en barrios residenciales, según su gobernador, o en Brovarý, cerca de Kiev.
"Esas conversaciones tuvieron lugar con los bombardeos y los disparos contra nuestro territorio de fondo", denunció el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.
"Creo que, de este modo simple, Rusia intenta meter presión (...) No pierdan el tiempo", añadió.
En una llamada con su homólogo francés, Emmanuel Macron, Putin estableció resolver el conflicto "es posible solo si los intereses de seguridad legítimos de Rusia son tomados en cuenta sin condición", apuntó Putin, que la víspera puso en "estado especial de alerta" el arsenal nuclear ruso.
Bombardeos en JárkovEn el terreno, la ofensiva rusa se torna "cada vez más brutal", denunció el lunes el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell. Aun así, las fuerzas ucranianas parecen resistir y Moscú todavía no ha logrado anunciar ninguna victoria contundente.
El lunes, las autoridades anunciaron haber repelido varios asaltos contra Kiev.
Por la mañana se levantó el toque de queda en la capital, donde se formaron largas filas fuera de los supermercados y donde brigadas de voluntarios con lazos amarillos y azules levantaron barricadas improvisadas.
La agencia Interfax-Ucrania informó de fuertes combates en Járkov, cerca de la frontera rusa. Varios inmuebles residenciales fueron golpeados por misiles rusos que habrían provocado heridos y muertos.
En total, las fuerzas rusas lanzaron 113 misiles tácticos contra ciudades y pueblos ucranianos desde que comenzó la invasión, reportó el jefe del ejército ucraniano, Valery Zaluzhny en Facebook.
En el frente sur, cerca de Crimea, Rusia se habría hecho con la ciudad de Berdiansk, en el mar de Azov, y tendría rodeada la localidad de Jersón, más al oeste, según informaron la presidencia ucraniana y el ejército ruso respectivamente.
El balance del conflicto sigue siendo incierto. Ucrania informó de 200 civiles (incluidos 16 niños) y decenas de militares muertos.
La ONU cifró las víctimas en 102 civiles, incluyendo 7 niños, y 304 heridos.
En tanto, el éxodo de refugiados continúa y, según la agencia de la ONU para los refugiados ACNUR, desde el jueves cerca de 500,000 personas huyeron a países vecinos. La Unión Europea (UE) espera que este conflicto deje siete millones de desplazados.
El vendaval de medidas sin precedentes contra Moscú provocó una debacle en los mercados rusos y el rublo se depreció con fuerza, obligando a suspender los intercambios. Para sostener la economía nacional, el Banco Central de Rusia subió hasta un 20% la tasa directriz.
Además, Rusia, que cerró su espacio aéreo a compañías de 36 países, anunció que prohíbe a sus residentes transferir divisas al extranjero y que sus exportadores deberán a convertir el 80% de sus ingresos en rublos.
La presión abarca todos los frentes: Rusia quedó excluida del Mundial de fútbol y de la federación internacional de Rugby, mientras que Disney anunció la suspensión del estreno de sus películas en ese país.
