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Se llamaba Morgan, el perro que murió por un cohetón en Mazunte

Foto(s): Cortesía
Patricia Pacheco

Patricia Pacheco / Corresponsal

EL MAZUNTE, Tonameca, Oaxaca.- Gran revuelo ha causado en grupos de redes sociales y entre la comunidad de Mazunte, Tonameca, la muerte de un perro pitbull de nombre Morgan, a quien el pasado 31 de diciembre, en pleno festejo por la llegada del Año Nuevo, le habría estallado un cohete en el hocico, lo que le causó la muerte de forma instantánea.

El suceso ha derivado en toda una serie de disertaciones sobre la nula regulación que existe en torno al uso de la pirotecnia en playas y para festejos, como el que corresponde al del recibimiento del nuevo año, pero también ha puesto el dedo en la llaga sobre la responsabilidad de las personas sobre sus mascotas y el cuidado que deben tener para evitar que corran riesgos.

Nociva tradición

Según los relatos que se despliegan a través de Facebook, principalmente en grupos de Mazunte, la noche del 31 de diciembre, diversas negociaciones se disponían a celebrar el fin de año y como ya se ha hecho tradición, preparaban algunos fuegos artificiales para recibir el año.

Algunos restaurantes que se ubican en la playa colocaron artilugios pirotécnicos -ruedas- que quemarían minutos antes de las 12 de la noche, lo que ocurrió en la denominada Palapa Omar, donde justo en el inicio del ritual se apareció Morgan, quien al acercarse a curiosear los fuegos artificiales, y a pesar de que algunas personas trataron de apartarlo, terminó quemado por un cohete que le explotó en el rostro, ocasionándole la muerte.

Luego de lo sucedido, según cuenta la propietaria del perro, los dueños del restaurante colocaron el cadáver del animal en una bolsa y lo llevaron a un terreno de su propiedad para enterrarlo, y fue hasta el día 2 de enero que los interesados pudieron recuperar el cuerpo de Morgan para darle una sepultura digna.

Mano dura para evitar pirotecnia

La discusión en torno a tales hechos se centra en la peligrosidad que conlleva el uso de la pirotecnia en espacios donde una simple chispa puede ocasionar incendios en los restaurantes o incluso domicilios, cuya base de construcción es la palma, pero también en su efecto contaminante y en lo riesgoso que ello resulta para niños y animales, quienes ya de por sí se ven severamente castigados por el ruido provocado por los cohetes.

Luego de que se propagó la noticia, una pléyade de personas residentes y visitantes de Mazunte censuraron el uso de fuegos artificiales y la falta de regulación de las autoridades auxiliares o municipales, y  mostraron su dolor por la muerte del canino, a quien describen como extremadamente amigable y con un espíritu noble y juguetón. Al parecer, Morgan ya era parte natural del paisaje mazunteño y ello condolió a más de uno en la comunidad.

Adicionalmente, las redes exhibieron la gran cantidad de perros que existen en la comunidad, algunos de los cuales no son vigilados por sus propietarios y generan una gran cantidad de desechos fecales, además de la necesidad de que se implementen medidas para evitar la proliferación de perros y gatos y un plan que incluya refugios para los canes abandonados.

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