Israel García Reyes
Recientemente se ha incrementado la demanda de los test o pruebas para detectar la presencia de COVID 19 en el organismo, al parecer debido a la aparición de la variante Ómicron y a las fechas decembrinas.
Es importante saber que existen dos tipos de pruebas: la de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR por sus siglas en inglés) y la de antígeno. Ambos tipos de test son diferentes, el PCR es más recomendado, pues la prueba de antígeno puede arrojar un resultado negativo, pese a estar infectado con coronavirus.
El test de PCR se caracteriza por su eficacia para detectar la presencia del contenido genético del virus mediante un exudado en nariz o garganta. Aunque resulta más costosa si se practica en centros privados, gracias a la técnica de reacción en cadena de polimerasa (RCP), el resultado es preciso y confiable.
El precio aproximado va desde 950 hasta 3 mil pesos, si se practica en un laboratorio privado.
La prueba de antígeno suele ser la más utilizada por su bajo precio, tanto para los gobiernos como las personas que acuden a centros particulares. Su característica principal es que arroja el resultado de manera inmediata tras una muestra obtenida por un hisopo con el objetivo de encontrar la proteína del virus en el fluido nasal, principalmente.
El problema es que puede dar un “falso negativo”, es decir, reportar que la persona no es portadora del virus, cuando en realidad sí lo es.
En tanto que su precio aproximado va desde los 260 hasta 750 pesos. De tal modo que se recomienda practicarse la prueba de PCR por su confiabilidad, aunque sea más costosa.
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