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La desconcertante vida amorosa del hombre

Foto(s): Cortesía
Aleyda Ríos

Rafael Alfonso

El desconcierto que embarga a unas mujeres al respecto de la vida amorosa del hombre no es del todo injustificado, cuanto más si el individuo en cuestión toma algunas actitudes que provocan, ya como pareja, estados de desavenencia, conflictos constantes y finalmente de ruptura, sea que esta se concrete o no con la separación.

Ni tibio ni caliente

Una de las actitudes más desconcertantes suele ser que el hombre desea con avidez y, en aras de concretar ese deseo, sabemos que es muy capaz -como se dice vulgarmente- de bajar el sol, la luna y las estrellas. Sin embargo, una vez puestos en la relación y que esta supone la convivencia diaria, se puede advertir que aquello que comenzó con la llama de la pasión, terminó siendo ni tibio, ni frío, ni mucho menos caliente, sino todo lo contrario: un devenir cotidiano de temperatura ambigua colmado de indiferencia.

Sin afán alguno de justificar esta actitud, los psicoanalistas sabemos que, muchas veces, ese desconcierto es compartido por el mismo hombre que no puede explicar por qué sus relaciones se marchitan y dejan de ser satisfactorias.

El origen

Una parte de la respuesta se encuentra en la peculiar relación que el hombre guarda con el placer, misma que tiene origen en la significación psíquica que éste hizo de su configuración anatómica. Dicho placer es una parte esencial de su vida, al grado de que gran parte de sus actos están regidos por él.

Otra de las quejas es que el hombre rehúye al compromiso; el individuo sabe, al menos de forma inconsciente, que establecer un compromiso amoroso acotará sus cuotas de placer. Esto implicará perderse de algunas diversiones, restringir sus relaciones y renunciar a ciertos placeres incompatibles con la vida de pareja, como poseer a otras mujeres.

Reflexión e invitación

Cómo el hombre ha configurado esa necesidad de placer y cómo este se relaciona con la noción que se tiene del amor, son preguntas que intentamos responder en las charlas “Una ilustración de la vida amorosa. El hombre en el amor", que transmitimos desde el INEIP el tercer miércoles de cada mes y a la que le invitamos cordialmente a participar, a través de nuestras redes sociales.

¿Hasta qué grado esta necesidad, esta demanda de placer constante será trascendida por el hombre para dar paso al amor? Eso dependerá de cada individuo.

Para romper estas ataduras con el placer irrestricto y dar posibilidad al amor, no solo por la pareja sino por los demás, ciertamente no es necesario pasar por un proceso psicoanalítico. Hay individuos que comprenden y ejercen su derecho y su compromiso de amar y ser amado de forma espontánea, pero no está de más conocer cómo funcionan los mecanismos de la vida psíquica desde el punto de vista de la disciplina fundada por Sigmund Freud. Si le interesa saber más de la vida amorosa del hombre, acérquese a nuestras charlas y seguro se sorprenderá.

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

[email protected]

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