Alexei García
Como cada año, este 12 de diciembre las y los fieles católicos hicieron acto de presencia en el templo dedicado a la Virgen de Guadalupe, después de ver limitadas las celebraciones el año pasado debido a la pandemia de la COVID-19.
La historia fue diferente, pues en el acceso al recinto católico se aplicaron las medidas sanitarias correspondientes, lo que no ocurrió durante la verbena.
La entidad oaxaqueña se encuentra en semáforo epidemiológico color verde, no obstante, las autoridades de los tres niveles de gobierno han pedido a la sociedad aplicar las medidas necesarias para frenar los contagios del virus SARS-CoV-2.
Para el acceso al templo católico se establecieron y respetaron las medidas emitidas por las autoridades religiosas, quienes trataron de evitar la aglomeración de personas y mantener entre cada una de ellas una distancia de 1.5 metros.
La verbena, un foco de contagios
La situación fue distinta en la verbena que se instaló en inmediaciones de El Llano, pues las personas que acudieron a comer, comprar o bien, con sus hijos para que disfrutaran de los juegos mecánicos, no respetaron las medidas para romper los contagios de COVID-19.
Los puestos de comida se vieron llenos, así como los pasillos que se encontraban flanqueados por diferentes puestos, en donde se vendían desde postres hasta los mismos cubrebocas.
A pesar del llamado de los Servicios de Salud de Oaxaca para que las personas cumplan con la responsabilidad de aplicar medidas contra el coronavirus, el resultado fue diferente.
Ante este panorama solo queda esperar el resultado de las estadísticas que emiten tanto los Servicios de Salud de Oaxaca, como la Secretaría de Salud federal.
