Israel García Reyes
Felipe Gaytán Alcalá, investigador y académico de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad La Salle, señala que los ‘kidults’ son esas “personas identificadas entre 25 a 45 años con capacidad adquisitiva que les permite consumir aquellos objetos o realizar actividades que de niños realizaron o, en muchos otros, no pudieron realizar y que ahora tienen la posibilidad de llevarlas a cabo”.
Esto incluye coleccionar artículos de Star Wars y otras películas y series. Se trata de darse gustos de vez en cuando, pero tienes que tener en cuenta que debe existir un balance.
Asimismo, los cómics, consolas de videojuegos, juguetes de colección y gadgets electrónicos son los principales artículos en donde los kidults desembolsan la mayor parte de su sueldo, gastando de mil a 10 mil pesos en un solo artículo, dependiendo de diversos factores.
El especialista indicó que el consumo de este sector podría parecer un capricho, pero “verlo de esa manera sería reducir un fenómeno social complejo a meras disposiciones individuales, que no tendrían conexión y en todo caso parecerían irracionales”.
Por tal motivo, propuso analizar el fenómeno desde tres perspectivas:
La primera es que existe un énfasis social sobre el tema de la sucesión generacional que inunda el imaginario social que crea distinciones ficticias entre Millennials, Centennials y Generación X, respectivamente.
Por ejemplo, a decir de Gaytán Alcalá los Millennials sienten que han envejecido frente a los más jóvenes (adolescentes y niños) y que han sido arrojados a la vida adulta, lo que implica un sinfín de obligaciones. Por tal motivo, los objetos y actividades que realizaban los hace sentir aún jóvenes y que, sin las limitaciones de la edad, pueden volver a disfrutar lo que para ellos fue su época lúdica.
La segunda consideración es la evasión del mundo real y potenciar las pulsiones o deseos de niños que viven en mundo de fantasía, de acuerdo al investigador.
De ahí se explica el disfrute de colecciones de autos, juguetes y discos, gustos que comparten con otros kidults.
La tercera perspectiva es la industria de la nostalgia. Los estudios mercadológicos han identificado bien este fenómeno de la nostalgia y han potenciado un mercado en el mismo sentido. Ofrecen productos nuevos con ese sello del tiempo o, en su caso, incentivan los circuitos de coleccionistas (expo de revistas, películas). La propia industria de Hollywood lo ha hecho al traer remakes como Godzilla, superhéroes y Star Wars, por citar algunos ejemplos.
Gaytán refiere que los llamados kidults no tienen el síndrome Peter Pan, sino más bien rasgos de éste “como es el vivir en el mundo de fantasía e imaginar como niño disfrutar consumir los productos o actividades de la nostalgia”, pero ahora con la capacidad adquisitiva.
Abundó que los kidults distinguen el mundo real del imaginario y no evaden las obligaciones de la vida adulta, en general. Por lo que en realidad el fenómeno se inclina más a los chavorucos, con rasgos del síndrome de Peter Pan. En todo caso oscilan entre el síndrome de perpetuo adolescente y el del país del nunca jamás (nunca me dolía esto, nunca me daba resaca, nunca me pasaba esto)”.
