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La disposición psíquica actual de los hijos

Foto(s): Cortesía
Aleyda Ríos

Alejandro José Ortiz Sampablo /  ¿Qué la determina? / Segunda de cinco partes

En la nota anterior introduje un concepto que en el campo psicoanalítico es fundamental, el cual fue necesario introducir para dar explicación a muchas de las conductas humanas que a simple vista serían catalogadas de incongruentes o locas.

Pulsión

El creador del Psicoanálisis, para dar nombre a dicho concepto, utilizó un vocablo del idioma alemán antiguo, que alude a una fuerza que punza, la cual exige a quien la recibe, deshacerse de ella de manera inmediata; esto, el ser humano lo intenta con su capacidad del movimiento. Sin embargo, la motilidad resulta inadecuada para huir de ella, pues dicha fuerza empuja de manera constante y del interior.

Estamos habituados a justificar nuestras conductas de la vida adulta con la idea popular que fue el entorno quien determinó la manera de responder a los estímulos que el mundo nos provee. No obstante, tal conclusión deja fuera lo que acontece y aconteció en la vida interna con todos los estímulos que provee el mundo exterior al individuo. Son los encargados de la crianza (principalmente los progenitores) quienes proveen los estímulos que llevan a un desarrollo exquisito al alma.

Una doble enseñanza

En este punto se me impone contarles una anécdota de índole personal, la cual nos dará luz en la explicación que hemos emprendido, pues suponérselas a nuestros personajes de la historia, me resultaría complicado.

Hace poco menos de 15 años, mi hijo cumplía meses de nacido. Recuerdo que meses antes de su nacimiento preparamos la casa para recibirlo; definitivamente, su llegada cambiaría nuestras vidas. Un domingo invitamos a desayunar a la doctora Silvia y al doctor Román (dos de los analistas que fueron mis principales mentores) para que conocieran a nuestro bebé. Cuando nos encontramos en la sobremesa, el pequeño Héctor se durmió; su madre y yo, habituados a su apacible dormir de nuestro hijo, comenzamos a hablar en susurros. Román, con la dulzura e ironía que lo caracterizaba, se acercó a mí y me dijo de la misma manera susurrante: ¿Por qué habla así? A lo que respondí: "Es que mi hijo se quedó dormido".

Esa mañana, además de la enseñanza que recibí, pude comprender algo trascendental en la teoría psicoanalítica. Román Zárate me dijo: "Su voz es fuerte al igual que la de la madre de su hijo; son las voces que lo acompañarán en su desarrollo. Si ustedes bajan el volumen de su voz, Héctor pronto introyectará que es el mundo quien se tiene que adaptar a él. Puedo darme cuenta que aman a su hijo, que han preparado el entorno para acogerlo, es lo menos que se puede esperar de unos padres; sin embargo, hay una línea muy delgada a cruzar, en donde ustedes modificarán su vida en aras del bienestar de Héctor; esto resultaría contraproducente para él y para ustedes, pues con ello reforzarían el fantasma narcisista, de que el mundo está a su merced".

Continuará el próximo sábado…

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

[email protected]

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