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Cinco cosas que la SEP olvidó para el regreso a clases presenciales en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Israel García Reyes

Al fin terminó la espera y cerca de 24 millones de estudiantes de preescolar, primaria y secundaria que se comían las uñas de impaciencia retomaron sus actividades, presenciales o no. Algunos ni siquiera sabían lo que era estar dentro de un aula, como en el caso de los más pequeños, y a otros nunca les gustó.



Estudiar en una escuela no siempre es sencillo. Existen planteles de Oaxaca donde casi casi no hay plantel porque los salones son de madera y lámina, con piso de tierra y sin baños. Mucho menos tienen bancas, wi fi o computadoras. Así que aprovechar la tecnología es más bien una leyenda urbana.
Para quienes no padecen estas vicisitudes, surgen otras. Y es que dejar las pantallas, el celular y los videojuegos, la comodidad de la sala, el acceso al refri y las golosinas, todo el día, no son gustitos que estemos dispuestos a dejar, incluyendo a los adultos. Por eso, sirvan estas recomendaciones para hacer menos terrible dicha transición.


1.- Recomendamos empezar de a poco. Un día pueden levantar a los infantes a las 9 o las 10 de la mañana, y no como antes que bien podía darles el mediodía en brazos de Morfeo. Total, no había que cumplir un horario. Salir en pijama debería ser un derecho, así como andar en cueros, ya ven que hasta los abogados se conectaban así en sus diligencias.  



2.- La seguridad es importante. Si los niños deben salir, que sea con estilo y bien protegidos. Proponemos que se introduzcan en una enorme pelota transparente, pero con portavasos, hielera para las bebidas, cajita feliz con golosinas, gel antibacterial y ventilador o aire acondicionado para que la experiencia de andar envueltos en este tipo de burbuja sea más cómoda y divertida. Esto mantendrá la sana distancia, el aislamiento y se puede incluir una silla plegable para sentarse de vez en cuando. Habrá que hablarle fuerte al niño o niña para que escuchen desde el interior, pero algunos maestros se pintan solos para eso, como cuando llegan de malas.




3.- Volviendo con la moda, si la pelota gigante no les gusta a nuestros peques, se puede recurrir al traje tipo astronauta: sellado, con casco de burbujita, botas, guantes y mucha paciencia. Es difícil caminar y más aún correr. Jugar al avioncito será un reto y ni qué decir de echarse las retas en el futbol, pero hay que esforzarse. Ir al baño no es opción, así que no se recomienda que beban muchos líquidos o de plano mejor ponerles pañal. 




4.- En el caso de no contar con el dinero para adquirir estos aditamentos, se puede improvisar. Es cosa de imaginación. Podemos confeccionar un traje tipo impermeable con plástico transparente, como el que se usa para forrar los libros. Al infante le va a dar calor dentro y va a sudar como un bendito con esa cosa puesta todo el día, pero es por su seguridad. Si agregamos guantes, cubreboca y careta, además de la mochila, llegará un momento en que rechace salir a la calle. También podría sufrir un golpe de calor. Son los riesgos de esta nueva normalidad. Si sobrevive a los primeros días, lo habrá logrado. La cosa es no apachurrarse, en serio, nada de apachurros ni aglomeraciones por eso de los contagios.




5.- Hay niños un poco rebeldes, un poco librepensadores a los que no les gusta eso de usar cubrebocas y no tocar a los demás, y menos ponerse gel o lavarse las manos. Si se carece de recursos hasta para adquirir el trajecito impermeable, o no se está de acuerdo con él, hay otras opciones más desesperadas. Nota: esto sólo es para valientes, es una salida en caso de emergencia, además que se recomienda discreción y su realización bajo supervisión de un adulto, o varios.
No bañe al niño o niña durante una semana. Es en serio. No lo bañe. Déjelo que corra por el patio, que se tire en el lodo, que se llene de tierra y pasto. La cosa es que quede cubierto de todo eso y huela mal. Bajo esta condición nadie en su escuela querrá acercarse a él o ella a menos de tres o cuatro metros de distancia. Con semejante apariencia no creo que le pidan usar cubrebocas ni nada. ¿Para qué, si ya es invencible? Es verdad que parece una locura, pero piénselo bien. ¿No andaban así los niños de generaciones pasadas? ¿No se arrastraban en el piso, jugaban hasta el anochecer, se peleaban, andaban en bicicleta y corrían por el vecindario?
Cabe mencionar que se trata sólo de propuestas y como padre, madre o tutor está en la libertad de improvisar con tal de hacer más llevadero el proceso de regreso a clases de sus querubines.
Lo importante es ser creativo o creativa y de no tener miedo al qué dirán, por muy feo que lo digan los demás. Estamos en pandemia y no queda otra que apechugar, ajustarse el barbijo, sacar el pecho y entrarle al toro. Si nuestro pequeñín o pequeñina se niega a utilizar una de estas estrategias por parecer extravagante, usted como adulto responsable deberá poner el ejemplo; así como lo oyó, que al fin y al cabo esto vale más que mil palabras. Así que no se me achicopale y llénese de valor. Acuérdese: todo sea por los niños.      



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millones de estudiantes retomaron sus clases

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