En entrevista con el licenciado Gerardo Aldeco Pinelo, presidente del Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca, nos comenta que el 8 de agosto del presente año, colapsó por fuertes vientos y estado de salud de regular a malo, el higo emblemático con registro AHNE IEEO-20 ante la Secretaría del Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable (Semaedeso) que fue sembrado en 1812, por el primer presidente de México, el General José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, mejor conocido como Guadalupe Victoria, en las márgenes del Río Jalatlaco.
Este higo, según el libro "Árboles Emblemáticos de Oaxaca", del pintor Francisco Verástegui, se asocia a un evento histórico cuando don Guadalupe Victoria se erige en su trinchera frente a los soldados insurgentes y arroja su espada hacia ellos con una frase memorable, al grito de: “Va mi espada en prenda, voy por ella”, para así cruzar este río y vencer las fuerzas realistas que resguardaban la zona; es por esa razón, que al vencer la batalla, plantó este árbol justo donde había caído su espada.
Este árbol majestuoso, fue testigo al paso del tiempo, del cambio de una comunidad rural construida para caminar y andar en vehículos no motorizados, a un entorno urbano depredador hacia el medio ambiente, quedando sepultado y entubado en primer momento el río Jalatlaco, dando nacimiento a la Calzada con trazo curvo y convirtiéndose en drenaje clandestino de hospitales y colonias de la ciudad.
Poco a poco se le fueron haciendo más adaptaciones alrededor, que permitieron la pudrición de sus raíces, generando hongos con olor a azufre y truncando sus raíces de soporte por construcción de jardinera con material de cantera, concreto y ladrillos.
Aparentemente fuerte por fuera, pero debilitado en sus entrañas, su gran copa hizo con la pasada tormenta y grandes ventiscas, un efecto “vela de barco”, generando su desplome en dos partes; bajo sus escombros quedaron los restos de una de las 32 estatuas y bancas de bronce, hoy ya en resguardo por autoridades municipales para su restauración.
Apresuradamente, el Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca (COAO), con la iniciativa del maestro Arnoldo Dámaso y apoyado por sus integrantes, se buscaron formas para rememorar este árbol catalogado, del cual en la primera oportunidad se recolectaron docenas de estacas en buen estado y libres de plaga o bacteria, para enraizarlas y así tener brotes de este espécimen, con intención de desarrollarlas y donarlas a escuelas públicas e incluso hacer el ofrecimiento al equipo de trabajo del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para que sea sembrado uno de estos ejemplares en desarrollo en las jardineras de Palacio Nacional o en el Museo de los Pinos en la Ciudad de México.
En una segunda idea y en coordinación con Semaedeso, se publicó la convocatoria a la comunidad artística y ciudadanía con conocimientos de artes y oficios para recolectar madera y desarrollar obras de arte en diferentes técnicas, fijando como plazo el término de dos meses para exhibirlas al público, subastarlas o donarlas, teniendo como objetivo que en el caso de generar algún recurso económico sea destinado al mejoramiento de un espacio urbano o adquisición de árboles nativos para reforestar áreas verdes en la ciudad.
En esta actividad se sumaron el Taller Tamayo y el taller Bambú; por último, se tiene proyectado elaborar de los restos de este árbol histórico, la medalla de la segunda edición al Mérito ecológico 2021 llamada “Francisco Verástegui” EPD e impulsada por el COAO desde el año 2020, como acto de distinción hacia la ciudadanía, A.C. ONG, por sus aportaciones al mejoramiento del medio ambiente en el estado de Oaxaca.
De parte del COAO, seguiremos exigiendo a las autoridades, ser garantes en la conservación del arbolado del estado de Oaxaca, para el disfrute y legado de las futuras generaciones, sin que esta petición sea nunca un tema trillado.
Pues así termina la entrevista con el licenciado Gerardo Aldeco Pinelo, quien encabeza el Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca, quienes luchan por preservar esta belleza verde que constituye un tónico vigorizante para las concurridas calles de nuestra Verde Antequera.
Para saber
Este árbol majestuoso, fue testigo al paso del tiempo, del cambio de una comunidad rural construida para caminar y andar en vehículos no motorizados, a un entorno urbano depredador hacia el medio ambiente, quedando sepultado y entubado en primer momento el río Jalatlaco, dando nacimiento a la Calzada con trazo curvo y convirtiéndose en drenaje clandestino de hospitales y colonias de la ciudad.


