Ramón Guzmán Alvarado
Cada día una postal distinta del creador. Tal vez ya lo he dicho antes, tengo la oportunidad y dicha de ver desde mi ventana cada mañana el sol que ya viene por levante, extático con paciencia espero, me fascino y mudo de alegría de tal magnificencia. Las irradiaciones: de vida, luz, naturaleza, pasmado ante la imagen de la encarnación viva y radiante de la Divinidad misma; por la tarde así desciende y anuncia el descanso, al poniente la luminosidad crepuscular crea la conjugación de los últimos destellos de haz de luz y la tenue sombra que cobija la noche, una gasa tenue va cubriendo el espacio como un velo sagrado.
Al momento que escribo llueve, agradezco cada segundo, cada minuto de la existencia, la salud, la vida. En estos aciagos tiempos inclino mi cabeza y musito una oración por mis parientes, familiares, amigos y conocidos que han partido Sabemos que es tan sólo unos pasos adelante, nos veremos en la eternidad queridos míos, largas lágrimas bañan nuestros rostros marcados de nostalgia, una sucesión vertiginosa de sus presencias de sus recuerdos nos acompaña, nos sentimos tristes con su partida, aunque sepamos que este mundo es transitorio, que es tan sólo un instante.
Los recuerdo, los amo, van con cariño mis bendiciones; mientras tanto gracias al gran arquitecto por cada día la insólita belleza del paisaje renovado, al fondo la tarde gris es testigo de nuestra honda pena. Alguien decía que este año llovería poco, he visto la llover en abundancia, afortunadamente, la lluvia nutre los campos, consuela nuestras penas y nos hace felices el verdor, el trino de las aves de este intenso verano, distinto a todos los anteriores.
Nos queda el consuelo de las experiencia y momento felices compartidos con quienes en la distancia o cercanamente, son la compañía que nutre de instantes preciosos cada paso, cada abrazo, cada día.
Sólo ruego a la Divinidad que en sus corazones abrigue la esperanza, el ánimo por continuar nuestro camino, legar en obras, palabras, sentimientos y actos, el amor por los demás, por la naturaleza, por nosotros mismos. Mañana será una buena razón para empezar de nuevo, hoy una potente y a la vez humilde bendición a cada uno de nosotros, un milagro del creador y nuestros mejores deseos para los enfermos, ¡mañana amanecerá Dios mediante!
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"En estos aciagos tiempos inclino mi cabeza y musito una oración por mis parientes, familiares, amigos y conocidos que han partido Sabemos que es tan sólo unos pasos adelante".

