Hoy se informó que más de 80 distritos escolares de los estados de Georgia, Oregon y Arizona, así como redes de escuelas autónomas retrasarán el regreso a clases presenciales en los planteles educativos, cambiándolos por modelos híbridos ante el incremento de casos de COVID 19 en niños menores de 12 años de edad.
Los Ángeles Time informó que en al menos una escuela en cada uno de 12 estados cerró sus puertas, mientras otros han enviado a casa a grados completos o han impuesto horarios híbridos.
Esto porque en Georgia, uno de cada 100 niños en edad escolar ha dado positivo a COVID 19 en las últimas dos semanas, según datos de las autoridades estatales de salud, además que indicaron que los menores de entre 5 y 17 años tienen más probabilidades de dar positivo a la prueba del virus que los adultos.
En tanto, las clases presenciales en más de 20 distritos comenzaron sin requisitos de usar mascarillas, lo que para algunos superintendentes significó que el virus se estaba propagando en las escuelas antes de que enviaran a los alumnos a sus hogares.
“Simplemente no pudimos manejarlo con tanto personal fuera, teniendo que cubrir las clases y la propagación tan rápida”, señaló el superintendente del distrito escolar del Condado de Johnson, en Georgia, donde hay 50 mil estudiantes.
Por ello, con el 40% de los estudiantes en cuarentena, el distrito cambió la instrucción del regreso hasta el 13 de septiembre próximo.
A su vez, en otras entidades como Texas y Florida seguirán yendo a clases y no se les impondrá el uso del cubrebocas. Sus gobernadores republicanos Greg Abbot y Ron DeSantis, respectivamente, se han declarado contrarios a las políticas contra SARS-Cov-2 impuestas por el presidente estadounidense Joe Biden, pues creen que los padres serán quienes elegirán lo mejor para sus hijos con relación al uso del cubrebocas, por ejemplo.
El coordinador de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, Jeff Zients, expuso que la agresividad de la variante Delta ha hecho que muchos se apresuren a vacunarse durante las últimas semanas y que el ritmo de contagio se aceleró en un 70% desde mediados de julio, aunque todavía existe un pico de hospitalizaciones porque todavía muchos en Estados Unidos creen más en teorías conspiratorias y rechazan las vacunas.
