Paralizar las labores de aseo y vigilancia en todas las unidades médicas de los SSO permitió que ayer trabajadores de Servicios Integrales de Seguridad Limpieza y Mantenimiento (Seglim) recibieran el pago de la segunda quincena de julio, pero aún está pendiente la primera de agosto.
“Queríamos nuestro dinero, que nos pagaran, tener algo en la bolsa para movernos”, relató Eutimio Rodríguez tras ver reflejado el depósito en su tarjeta bancaria, Después de terminar su turno como vigilante nocturno en el Centro de Salud de San Agustín Yatareni, él y otros trabajadores se organizaron para protestar por el retraso en el pago de sus honorarios.
“No es un gusto hacer esto, es cansado y provocas que te vean de una manera despectiva, pero ya que nos pagaron vi muchas caras sonrientes, con un sentimiento de: ya tengo lana en la bolsa”, expresó.
Eutimio es parte de cientos de trabajadores de limpieza y seguridad que laboran en la empresa SEGLIM, encargada de terciar esos servicios con los SSO.
La empresa acostumbra pagar 5 días después de la quincena los honorarios de sus trabajadores y en este año ha sido blanco de protestas. Ayer se suscitaron al menos tres bloqueos: afuera de sus oficinas, en la carretera federal 175 a la altura del entronque que comunica a municipios de los distritos de Zimatlán como de Ocotlán, así como en la fuente de las 8 Regiones.
El pasado miércoles se inició un paro de labores y protestas afuera de oficinas que los SSO tiene en calle Independencia, en el Centro de la Ciudad de Oaxaca.
Tan sólo en el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso laboran cerca de 80 personas contratadas por SEGLIM y su ausencia se notó en los pisos y quirófanos que no se podían utilizar por estar insalubres.
“Están esperando entrar a quirófano dos pacientes embarazadas, una con preclamsia y otra cuyo bebé ya tiene sufrimiento fetal, pero no se les puede atender en la suciedad o entre desechos”, denunció el secretario general de la Subsección 07 del SNTS, Alberto Vásquez San Germán.
“Se ensucia porque el paciente puede defecar en las sábanas, vomitar o tener heridas que sangran o supuran. Es un foco de contaminación y la responsabilidad del personal de enfermería termina cuando deposita los desechos en donde deben ir; si nadie pasa a recoger todo eso y a limpiar la zona, no hay quien cumpla con esa función”, concluyó.
