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Contagiados de COVID-19 no podrán aplicarse la vacuna durante inmunización en la capital de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

La vacunación de la población de entre 30 a 39 años en Oaxaca de Juárez comienza este miércoles en medio de la cúspide de contagios activos de COVID-19, una que no tiene un momento similar y que se centra en la población joven no vacunada.


Armando, quien junto con su familia se había mantenido fuera de las estadísticas de la pandemia, este fin de semana comprobó que es positivo a COVID-19 con una prueba de antígeno que pagó en una farmacia.


Ver la aglomeración de personas que en las clínicas del IMSS les realicen una prueba para descartar o confirmar si es el SARS-CoV-2 lo que les provoca fiebre, síntomas respiratorios u otros malestares, hizo que Armando, al igual que su cuñado Abraham, buscara en el sector privado una prueba rápida.


“Si estaba pensando en ir con mi hermano y mi hermana a vacunarme, organizarnos para hacer fila cuando llegara el momento, pero mi cuñado también salió positivo, así que no me la podré poner”, expresa tratando de esconder el nerviosismo por ser parte de los no vacunados en quienes se centra la mayor parte de nuevos contagios.


A partir de este miércoles en Oaxaca de Juárez se dispondrán de 49 mil primeras dosis de AstraZeneca en cuatro puntos de vacunación donde con 24 horas de anticipación comenzaron las filas: el Gimnasio de la UABJO en Avenida Universidad; el Hospital Militar de Santa María Ixcotel; el Instituto Tecnológico de Oaxaca y la explanada de la Agencia Municipal de Viguera.


Alberto, quien conduce el taxi que a diario le alquilan a cambio de entregar una cuenta de 250 pesos, no se esperó a que la vacuna llegara a Oaxaca de Juárez.


El sábado se fue al punto de vacunación de Santa Cruz Xoxocotlán porque se enteró que aceptaban de cualquier municipio.


Vacuna postcovid


Haberse contagiado hace diez meses hizo que la vacuna de la farmacéutica AstraZeneca casi no generara reacción en su cuerpo, “esa tarde descansé y ya el domingo volví a trabajar”.


Cuando recuerda la COVID-19 Alberto sintetiza la enfermedad en cuatro días con dolor de cabeza y calentura, “de preferencia en las noches”, sin que eso le impidiera seguir manejando el taxi.


“No dejé de trabajar, descansaba nada más a la hora del trabajo, con más sanitizante y gel, no tenía quién agarrara el carro y como me movía en ese momento para llevar a mi esposa al trabajo, pues para no irme vacío, levantaba pasaje, pero casi lo ocupaba más de particular que de taxi”, relata sin remordimientos.


“No hay necesidad de la aglomeración, no hay necesidad de las largas filas ni apartar lugar, tenemos suficientes dosis, son más de 49 mil”, indicó la delegada Estatal de Programas para el Desarrollo en el Estado de Oaxaca, Nancy Ortiz Cabrera, pero de nuevo, el llamado no tuvo eco.

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