Una de las leyendas más antiguas de la provincia de Los Santos en Panamá, es la mujer demonio del Salto del Pilón y, a pesar de que han pasado siglos, aún es recordada por los abuelos y las nuevas generaciones.
La codicia pierde a los hombres
Contaban los abuelos que durante los primeros años de la Conquista, los españoles exploraban incesantemente la región en busca de oro.
Uno de estos españoles, don Julián del Río, estaba recorriendo lo que hoy es el río Perales, cuando de pronto los indígenas que acompañaban como cargadores a la expedición se negaron a seguir adelante.
Según los nativos, se encontraban muy cerca de un lugar misterioso, en el que las rocas del lecho fluvial formaron una caída de agua en la que muchos españoles se habían sumergido en una poza y murieron ahogados.
De acuerdo con la leyenda, en medio de dicha poza, aparecía una mujer hermosa, desnuda y alisándose el cabello con un peine de oro, pero que en realidad era un demonio.
Al llegar los españoles, la mujer les preguntaba que si la deseaban más a ella o a el peine de oro.
Movidos por la codicia, los aventureros manifestaban su predilección por el oro y en ese momento desaparecían consumidos por el demonio que tomaba la forma de la hermosa mujer para proteger los alrededores y sus tesoros.
Aparece la mujer demonio
Don Julián, incrédulo, decidió proseguir, convencido de que los indígenas eran cobardes o querían ocultar un importante tesoro. Al llegar al salto, se maravilló de su belleza natural y al observar la poza, se le apareció la mujer tal como le habían dicho los nativos.
Don Julián temblaba de espanto, pero ella le sonrió y ya no sintió miedo alguno.
La mujer de hermosos ojos azules, estaba desnuda; sus senos, talle, cintura, brazos y ambas piernas, eran perfectos.
La bella mujer le hizo la pregunta y don Julián, cautivado por su belleza, le respondió que la prefería a ella. La mujer le respondió que se había salvado, ya que de haber respondido que prefería al oro, habría corrido la misma suerte trágica de sus predecesores.
Seguidamente, la mujer comenzó a sumergirse en la poza, y don Julián, fuera de sí y hechizado por su belleza, se lanzó tras ella a la profunda poza, desapareciendo también bajo las aguas.
Cuenta la leyenda que desde ese día la mujer no volvió a aparecerse a más nadie y se supone que fue gracias al español que la prefirió a ella antes que al oro.
Un paraje lleno de misterio
Aún hoy en día, cuando uno pasa cerca de ese sitio un halo de misterio y de recelo parece envolverlo a uno y pocas son las personas que se atreven a bañarse en la poza, profunda y redonda como un pilón, que la fuerza de las aguas ha cavado en la laja viva a través de los siglos.
En Perales de Guararé, al preguntarles a sus habitantes, respondieron que desde niños conocían esta leyenda y les daba miedo ir a ese lugar.
El río Perales nace como un arroyuelo en las faldas del cerro Canajagua, famoso por formar las más altas cataratas de la provincia de Los Santos, y que ya en este sitio es conocido con el nombre de río Laja por correr por un lecho de piedra viva.
Así aumentado su caudal, el río Perales, a trechos corre en forma sosegada y tranquila, a trechos en forma rauda y torrentosa, según el declive y la configuración del terreno y en su descenso forma a veces rápidos y saltos.
El más famoso es el Salto del Pilón, ya entre las últimas estribaciones de los cerros del Castillo, antes de llegar a las tierras bajas de Perales. ya sea por lo impresionante del paraje, ya por el estruendo que hacen las aguas al estrellarse contra la roca viva, ya sea porque algo extraordinario pasó allí en tiempos remotos.

