Pasar al contenido principal

El sentir de un yo lastimado y la autoestima

Foto(s): Cortesía
Redacción

Rosa Angélica Raymundo Hernández / Tercera de cinco partes


¿Por qué la mujer se siente menos? ¿Por qué se vive como no agraciada? ¿Por qué muchas veces se compara con otras mujeres?


El sentirse fea, flaca, gorda, morena, pálida, etcétera, está relacionado con huellas (mnémicas) que están desde que tiene uso de razón, de todo aquello que escuchó de sus padres, abuelos, tías, cuidadores, lo que la rodeó y que le dejaron marcas en el alma. Desde ahí se crea el sentimiento de minusvalía.


Charlas que marcan


Los comentarios de la familia hacia los demás, hacia otras mujeres que son noticia por haber sido “dejadas o abandonadas” por sus maridos por ser infieles o estar embarazadas, sin pareja y una serie de historias que se comentan. Son palabras que influyen en el pensamiento de cada mujer y marcan una línea a seguir.



El sentimiento de minusvalía, de sentirse poca cosa o con poco valor, es reforzado cuando se habla de otras mujeres en la sobremesa, donde suele darse el espacio oportuno para comentar los acontecimientos y platicar de diversos temas aplicando la moralidad al hacer un juicio de la vida personal de la vecina, de la prima o llegar incluso a la burla de su situación.


Se agrega a todo esto que en un gran número de mujeres se da la competencia, rivalidad, desprecio y la crítica, lo que es sostenido por un afecto muy intenso en la mujer, la envidia.


Estereotipos y mandatos sociales


Las hijas e hijos ven, escuchan y graban huellas que estarán latentes a lo largo de la vida, pues no faltará ocasión para que se hagan presentes nuevamente en cualquier momento, las cuales harán que la persona responda a dichos requerimientos a través de sus afectos.


Encontramos cómo una mamá subestima a la hija, dando prioridad al hijo al pedirle que le sirva la comida, lave sus trastes, planche su ropa, dé vista a los hermanos menores; pero con frecuencia no le explica con ternura que puede ser un apoyo a ella como madre, que más adelante a su hija le va a servir. Esto, por lo regular suele ser un mandato autoritario.


Además, los medios de comunicación nos muestran casi siempre estándares o modelos de belleza, es decir, lo que vemos en los centros comerciales, en etiquetas, por ejemplo: de un champú o de anuncios publicitarios de cerveza, en la televisión, cómo las telenovelas imponen las modas que las personas siguen; las redes sociales han tomado fuerza, dictan cómo debe ser la imagen, plantean subliminalmente un estilo de vida y un gran número de consumidores llegan a creer que así es lo correcto, incluso a sentirse fuera de lugar si no se aproximan a esas formas de vida.


La mercadotecnia está basada en lo aparente, la presentación de los productos incide en la psicología de las personas, para eso están hechas, son un anzuelo para influir en la manera de pensar y hacen lo posible porque el que consume se identifique con ello.


Continuará el miércoles…


¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!


No te pierdas el Curso radiofónico sobre La angustia, el único afecto que no engaña, ¡Escúchanos! Los viernes en punto del medio día a través de Facebook Live a través de https://www.facebook.com/RadioUnivas.


[email protected]

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.