El conjunto arquitectónico que albergó a las carmelitas descalzas en el convento de el Carmen Alto, del siglo XVI, presentan un avance del 22 por ciento para transformarlo en el Centro Gastronómico de Oaxaca, un verdadero homenaje a la gastronomía de los pueblos de Oaxaca, señaló el director general del Instituto del Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca, Guillermo González León.
Erigido por los primeros pobladores españoles de la ciudad, la ermita fundacional de la edificación se levantó en al gran teocalli de Huaxyacac, donde los indígenas celebraban cada mes de julio la gran Fiesta de los Señores, en la que se realizaba el sacrificio de una doncella en honor a Centeótl, Diosa del Maíz y la Agricultura, origen de la tradicional Guelaguetza.
Al reunirse con integrantes de la Comisión Permanente de Seguimiento a la Deuda Pública de la 64 Legislatura, el funcionario estatal informó que el proyecto del centro gastronómico tendrá una inversión de 50 millones de pesos, contratados con deuda pública autorizada por el Congreso por un monto total de 3 mil 500 millones de pesos, y que a la fecha lleva un avance físico del 22 por ciento y un avance financiero de un 32.34 por ciento.
“Es importante destacar que esta obra es una inserción dentro de un inmueble histórico, lo que fue el convento de las carmelitas descalzas y hoy el convento del Carmen Alto; justamente por esta situación se aplica una normativa específica que regula la Ley Federal de Monumentos Históricos que vigila el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Cabe hacer mención que este proyecto cuenta con toda la normativa y justamente hemos caminado de la mano con el INAH por lo cual se hicieron una serie de actividades como calas y salvamentos arqueológicos, aunque todo lo que se encontró fueron vestigios de principio del siglo XX y, por tanto, no hay vestigios de relevancia histórica que cuidar o proteger, por lo que se realizaron trabajos a fondo de cimentación”.
"Centros de grandes cocineras"
En el inmueble que fue también cárcel, cuartel, residencia episcopal, seminario escuela nocturna y oficinas públicas, actualmente se realizan trincheras de instalaciones hidráulica y sanitarias, de aproximadamente 43 metros de largo; también se concluyó una cisterna con capacidad de cien mil litros.
González León manifestó que esta semana se colará el entrepiso de la bodega, que forma parte de la inserción a la arquitectura colonial.
“También se están realizando trabajos de la plantilla de cimentación de todo el elemento que va a conformar el centro gastronómico y, en este sentido, ya se adquirió toda la estructura metálica que va a conformar tanto las columnas como las trabes de metal; todo esto se está trabajando en otro taller ya que por cuestiones de logística y espacio no se puede trabajar en el sitio. Estas estructuras se llevarán al inmueble una vez que se hayan colado los dados para recibirlas”.
Por cierto, los conventos también fueron centros de grandes cocineras, más allá de la elaboración del rompope, las galletitas y el chocolate, ya que como criollas -en el Carmen Alto solo se permitía el ingreso a mujeres indígenas y criollas-, los saberes culinarios incluían los elementos de la comida originaria de Huaxyacac y los peninsulares, resultando platillos verdaderamente exquisitos como el famoso el mole negro, que fusiona ingredientes y especies nativas y españolas.
