Lizeth, una mujer de 37 años que hace un mes enfrentó un su casa un cuadro moderado de COVID-19, y un hombre de 55 años que falleció la semana pasada, son los dos primeros casos de COVID-19 en quienes también se presenta la infección por mucormicosis conocida como hongo negro.
Ambos casos fueron atendidos y detectados por personal del Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, que se ubica en San Bartolo Coyotepec y que desde abril de 2020 recibe en su unidad de cuidados intensivos a pacientes con complicaciones de COVID-19.
Buscan ayuda especializada
Gilberto, hermano de Lizeth, explicó que las molestías de la COVID-19 fueron leves y se centraron en dolor de cabeza; a los 10 días del diagnóstico comenzó con un dolor de muela y el dentista al que acudió se la extrajo, pero dos días después el dolor se presentó en otra muela, lo que obligó a cambiar de médico que indicó una biopsia por una necrosis en el hueso maxilar y la presencia de un hongo que aún no identificaba.
Con otra pequeña muestra de Lizeth detectaron el lunes de la semana pasada que Lizeth enfrentaba una mucormicosis y "descubrieron en el examen de hueso también una osteomielitis", lo que llama la atención porque "mi hermana era una persona sana" que requirió ingresar el miércoles de la semana pasada al Hospital Regional de Alta Especialidades.
Como en ese Hospital hacen falta especialistas y la familia busca "asesoría y ayuda porque es una enfermedad de la que no se sabe mucho en México" y en el caso de Lizeth se asocia a otra también rara" que se produce cuando hay una infección muy severa.
Además, "está con un tratamiento médico que es bastante agresivo y que le ocasionó piedras en la bilis, por lo que le retiraron la vesícula", pero ahora enfrenta una falla renal y empezará con hemodiálisis.
Su camino, que su hermano describe como "devastador", implica tratar de conseguir medicamentos complicados de conseguir en la ciudad de Oaxaca, incluso en el país.
Una primera defunción
El médico intensivista del Hospital Regional, Aarón Tito Santiago López detalló que la semana pasada un hombre de 55 años ingresó a la terapia intensiva con un cuadro de COVID-19 y un cuadro clínico de infección por mucormicosis.
“El paciente desde que llegó a urgencias ya traía el cuadro clínico, principalmente en la cara: en un globo ocular y el maxilar superior", lo que complicó el cuadro de COVID-19 y cuatro días después falleció por una falla multiorgánica.
Este hongo “es muy agresivo y se va al cerebro”, pero también es poco frecuente. Se contagia por las vías respiratorias en pacientes con compromiso inmunológico, diabéticos mal controlados, con VIH, que se automedican antibióticos de amplio espectro, consumen esteroides de forma indiscriminada o no supervisada por personal médico.
El segundo caso es el de una mujer de 37 años con COVID-19, en quien también se le identificó la mucormicosis. “Pasó a quirófano para una cirugía amplia, le quitaron prácticamente el maxilar superior” y su pronóstico es malo por la conjunción de dos padecimientos graves.
En investigación
La mañana de este jueves los Servicios de Salud de Oaxaca emitieron un comunicado donde confirman que el Hospital Regional que cuenta con área COVID-19 “atendió a dos pacientes sospechosos, no confirmados, de mucormicosis, también llamada 'hongo negro'”.
Únicamente informaron que “se lleva a cabo el protocolo de investigación y pruebas de laboratorio para descartar o confirmar si es que presentan esta patología". En entrevista, la jefa de la Unidad de Epidemiología, Yuko Nakamura López, refirió que los estudios de patología podrían demorar 10 o hasta 15 días.
"La mucormicosis la causa un patógeno oportunista; como otras bacterias y hongos vive de manera normal en nuestro cuerpo y es común encontrarlo en cualquier lado, hasta en la tierra, pero sólo afecta a personas inmunosuprimidas o en quienes se eleva el nivel del azúcar en la sangre por el uso de un tipo de esteroides que tratan padecimientos como artritis y enfermedades antiinflamatorias", refirió.
Tanto Yuko Nakamura, como el especialista Aarón Tito, coincidieron en la importancia de evitar la automedicación, sobre todo de dexametasona en pacientes que sospechan tienen COVID-19, pero no tienen un diagnóstico confirmatorio o no están graves.
"Hemos visto a pacientes de mucormicosis en otro contexto. Mucha gente tiene fiebre y toma antibióticos a veces muy potentes que les baja las defensas y en el caso de la dexametasona debe ser usada en un paciente que necesita oxígeno de alto flujo u hospitalizado porque baja las defensas y si no lo cuidamos, ahí viene el hongo", advirtió el medico especialista terapia intensiva.
Sin cifras en Oaxaca
Antes de la COVID-19, en México existían reportes de hasta 10 mil casos de esta infección, pero en Oaxaca "no es una enfermedad sujeta a vigilancia epidemiológica porque no es muy común", indicó Yuko Nakamura, por lo cual los Servicios de Salud carece de cifras de anteriores casos.
Esta enfermedad rara cobró relevancia a partir de los estragos que ha causado en alrededor de 10 mil pacientes recuperados de COVID-19 en la India.
Uno de los síntomas más visibles son las úlceras y ampollas, pero también provoca parálisis facial, dolor de cabeza, náuseas, tos y dificultad para respirar. En personas enfermas cuyo sistema inmunológico está bajo o deprimido, puede necrosar el tejido.
En México, el primer caso de mucormicosis u hongo negro en un paciente que enfermó de COVID-19 se reportó hace 20 días en un hombre de 34 años del Estado de México, quien falleció en el Hospital de Zona Número 71 del IMSS que se ubica en el municipio de Chalco.



