Pasar al contenido principal

¿Por qué algunas mujeres defienden a los canallas?

Foto(s): Cortesía
Redacción

Alejandro José Ortiz Sampablo / Conclusiones


Miedo y silencio


Cuando inicié esta serie de notas, coincidió con una frase que en una sesión nombró una de mis pacientes y a quien le pregunté días después si podía aludirla de manera anónima. Lo que a ella le sucedió no está lejos de aquello que muchas mujeres viven o han pasado en alguna relación de pareja. "Él quedaba protegido por mi silencio, sabía que no le diría a nadie, pues confiaba en que me sentía sola"; esa es la frase.


El abuso se normaliza


Cuando una niña o mujer es víctima de abuso sexual y el abusador vive en su entorno, eventualmente le sucederá lo que Frida Sofía menciona en la entrevista: “…se vuelve algo normal…”. Recordemos, en este momento aludo a la segunda situación de abuso sexual que mencioné al final de la nota anterior, donde el abusador hace uso de toda argucia y su conciencia sobre asuntos sexuales.


Frida Sofía, después de ese dicho, agrega: "…y qué asco, pero es como que, pues en alguna vez ya se empieza a sentir rico, o algo, porque te están tocando tus partes íntimas; entonces fue como, por eso me lo callé, porque dije ¿yo estoy enferma?..." En este momento de la entrevista podemos suponer dos de los registros que le acontecen a la niña y que mencioné en la parte quinta de esta serie de notas.


Lo que refuerza la vivencia de normalización


Que la pequeña empiece a vivir como normal que el abuelo la toque, se debe a la misma moción psíquica “de ser mirada” que se manifiesta en la niña que juega: a aparecer y desaparecer, cuya anécdota les narré en la nota anterior. En el caso de Frida Sofía (niña), el anhelo a sentirse amada y aceptada por el abuelo, podemos suponer que fue de tal intensidad que le fue imposible oponer resistencia al abuso sexual. También supondremos que el acto fue acompañado de palabras, que por regla general las que utilizan este tipo de abusadores llevan a la víctima a reforzar la idea, que fueron ellas quienes lo buscaron. Cuando llega la niña a este punto, ya se ha instaurado la conciencia moral, y sabe que lo que hace con el abuelo es algo malo. Aquí ha pasado al según registro, del vivir como normal el ejercicio sexual con el abuelo, a moralizarse por lo acontecido.


Este segundo momento es de suma angustia para la víctima, pues no puede evitar se siga cometiendo el abuso, pero ahora con un agregado. Frida Sofía menciona: "…pues en alguna vez ya se empieza a sentir rico…" Ese “alguna vez” es lo que le permite decir su conciencia moral. Por la indagación psicoanalítica sabemos que la activación de las zonas erógenas que sucede a muy temprana edad, hace imposible que no se experimente la sensación de placer cuando estas son estimuladas. En este caso, es un placer que en primer momento se acepta por la idealización y la moción psíquica antes mencionada dirigida hacia el abuelo; para cuando se instaura la consciencia moral, el choque de esta con el placer será de consecuencias catastróficas: por eso, Frida Sofía solo alcanza a mencionar lo que el mecanismo psíquico de la represión le permite decir con: "…y qué asco…"


¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!


No te pierdas el Curso radiofónico sobre La angustia, el único afecto que no engaña. ¡Escúchanos! Los viernes en punto del mediodía a través de Facebook Live a través de https://www.facebook.com/RadioUnivas.


[email protected]

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.