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¿Por qué algunas mujeres defienden a los canallas?

Foto(s): Cortesía
Redacción

Alejandro José Ortiz Sampablo / Última de siete partes


Miedo y silencio


En la nota anterior, por lo que mencioné después de la cabeza de párrafo, en busca del amor a veces tragedia, fue necesario realizar una aclaración. Otra explicación de tal índole también se requerirá en lo que sigue: una moción anímica de parte del infante que envuelve dicha búsqueda, es la de ser mirado.


Ser mirado


Algunos podrán argumentar que en ellos no aplica, pues su timidez es prueba de ello. Para tal reproche solo me limitaré recordar que “el ser mirado” es una de las acciones que cobran gran relevancia en la constitución psíquica del bebé, lo que en la vida adulta tendrá las más diversas expresiones, una de ellas es la timidez, la cual es la vuelta a lo contrario de dicha moción anímica.


Ejemplo de lo anterior es el juego que muchos niños y niñas realizan con los adultos (familiares o desconocidos). A propósito de lo dicho, vino a bien una experiencia que viví la tarde del sábado. Llevé a mi hijo a su clase de inducción para el bachillerato y decidí esperar en el parque Labastida. Estaba absorto en mis pensamientos, cuando de repente volteé la mirada y se encontró con la de una pequeña de no más de 5 años; ella me sonrió y le correspondí. Tal encuentro terminó en el juego improvisado al que aludí al inicio de este párrafo: ella se escondía y yo la buscaba, desaparecía y aparecía, lo cual le arrancaba grandes sonrisas.


El preámbulo al abuso sexual


Cuando los y las pequeñas entablan este tipo de juegos, se despliega en ellos pensamientos y afectos, donde el adulto es el depositario y de los cuales poco sabemos, a no ser por aquellos que se someten a un tratamiento psicoanalítico y de los niños a quienes sus padres llevan a recibir dicha atención.


Podemos ser atrevidos y suponer que cuando la niña sonríe no espera que se la devuelva, solo es una respuesta al sentimiento de pena, pero cuando el adulto le corresponde es motivo de regocijo. Hagamos otro supuesto, que no soy yo en el juego sino su abuelo u otro sujeto, pero que la personalidad de esta es de índole morbosa y perversa, quien se aprovechará de tal disposición de la pequeña para llevarla a otro tipo de juegos, los cuales serán el preámbulo del abuso sexual.


Aclaración


Lo último es importante mencionarlo porque generalmente quienes cometen este tipo de actos los llevan a cabo de dos maneras: valiéndose de la fuerza y la violencia, donde la niña se queda atrapada en el silencio por el terror que le produce su victimario; y aquellos que con argucias llevan a la víctima a que sea ella quien se entregue. En este caso, el adulto y más este tipo de sujetos, cuenta con una infinidad de recursos para llevar a su víctima a experimentar un sinnúmero de afectos y sensaciones en donde queda atrapada.


Continuará el miércoles en las conclusiones de esta serie …


¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!


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