Alejandro José Ortiz Sampablo / Segunda de siete partes
Miedo y silencio
Hoy, al leer el periódico, me encontré con otras dos noticias de artistas sobre abuso sexual. Una de ellas es muestra de apoyo a Frida Sofía y extraída de una entrevista de un programa de televisión, donde la cantante puertorriqueña Noelia habla sobre el abuso sexual que sufrió a manos de un profesor de Educación Física cuando ella tenía 9 años. Tiempo atrás, con el propósito de que las víctimas de abuso sexual se atrevan a denunciar, habló públicamente sobre el ultraje que su padrastro cometió a su persona durante varios años; cabe mencionar que en ese entonces su familia no la apoyó cuando se los dijo. El otro caso es el de la actriz Esme Bianco que demandó al cantante con el nombre artístico de Marilyn Manson.
Silencio y falta de apoyo
Con el primer caso de esta segunda parte de la nota, tenemos reunidas dos situaciones que generalmente se presentan en los casos de abuso sexual. La primera, cuando la víctima guarda silencio y la segunda, cuando la niña comunica la situación y la familia no la apoya o incluso defiende al abusador.
El motivo de esta nota es elucidar las condiciones anímicas que en la persona toman fuerza. La explicación podrá dar luz a la situación afectiva que las más de las veces es confusa para quienes han sido víctimas de abuso sexual y en la cual eventualmente quedan atrapadas, situación que puede durar años, pues no faltan otras situaciones cotidianas que le refuercen dicho estado afectivo.
Justificación pertinente
Cuando menciono estado afectivo no aludo a un afecto como tal, pues dicha expresión habla de lo que en la persona provoca la irrupción de afectos en un hecho, pues estos a pesar que puedan ser contrarios, se manifiestan simultáneamente, resultado de una cualidad de lo que llamamos psique. Esto lo explicaré a detalle más adelante.
Hace unos días, con fines didácticos y clínicos, tuve que explicar a un paciente porque en ocasiones la persona que acude a terapia se cuestiona el por qué acude a ella, pues los pensamientos que aparecen desembocan en que no la requiere, a pesar de los efectos que la manera en que lleva su vida los reciba de manera inmediata. No es difícil concluir que por lo general esto le sucede al paciente hombre, pues es la mujer la que muchas veces incluso en contra de ella misma busca salir de eso que la embarga. Este es un motivo por el cual a la clínica psicoanalítica acuden más mujeres que hombres.
Lo anterior lo menciono como justificación del conocimiento desde el cual escribiré y que fue heredado en los supuestos sobre la sexualidad femenina a los que el creador del psicoanálisis llegó en la atención a mujeres, así como los que recojo en la clínica particular.
Continuará el sábado…
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