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Cuando el mundo te derrota: la victimización

Foto(s): Cortesía
Redacción

Seguramente conoces a más de una persona que antes de iniciar la batalla se da por derrotada, o incluso ser una de ellas. He de hacer una pausa para decir lo siguiente: en nuestra cultura, es común emitir juicios sin conocer las cosas a profundidad, pero esto también nos sucede en contra de nosotros mismos; el más común es avergonzarse por lo que a uno le acontece.


Dos polaridades de la vergüenza


Si es verdad que sentir vergüenza abre la puerta a la decencia, o como decía una de las psicoanalistas que fue pilar en mi formación de analista, “sentir vergüenza y culpa nos permite no ser canallas”; pero por otro lado, la entidad psíquica llamada Yo, le encuentra a este par de afectos otras utilidades. Sin embargo, de la vergüenza y culpa nos ocuparemos en otro momento; lo anterior es para decir que si eres una de las personas a que aludiré o conoces alguna con esta dolencia, evita en la medida de lo posible emitir juicios adversos, pues ello solo reforzará dicha disposición anímica.



Un afuera que es un adentro


En muchas ocasiones, cuando el individuo se topa con alguna adversidad, por regla general no toma en cuenta lo que de él influye para estar en su estado actual, pues el fracaso se lo adjudica a situaciones externas. En el caso de la llamada depresión, es característico de las personas que la padecen el desánimo, al cual tratan como si fuese una fuerza ajena a ellos, convirtiéndose de esta manera en el picaporte que resguarda a la depresión. Cuando un individuo cae en dicho emplazamiento, podríamos decir que ha retornado a los primeros eslabones del desarrollo psíquico, donde el individuo se rige por el principio de placer y displacer, pero con el agregado de la evolución que ha alcanzado, donde el Yo le encontró otro uso a la vergüenza, el martirio.


Solución


El paradigma que representa la depresión puede ser elucidado y resuelto, pero para ello habrá que prestarle oídos a lo que el depresivo calla. Es en esto último donde el psicoanálisis cuenta con el método preciso para extraer del paciente la información necesaria, lo que tiene por consecuencia la caída de los velos que le impiden ver lo que le sucede.


Como he dicho anteriormente, el Yo es el mago de las mil caras, de las cuales echa mano cada que se ve descubierto; olvidemos por un momento las ocasiones que las usa con los otros, pues lo más común es que las utilice con él mismo, ya que este es un mecanismo del que se sirve para mantener alejado de la consciencia aquello que lo perturba.


Continuará el lunes…


¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!


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