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El discípulo

Foto(s): Cortesía
Redacción

Había una vez un aprendiz de discípulo que quería ser maestro y se dirigió a consultar a un viejo maestro. - ¿Y por qué quieres ser maestro? - ¡Porque admiro a mi maestro! 


- ¿Sólo por eso?


-Bueno, creo poder hacerlo tan bien como él o mejor aún.


- ¿Crees o sabes que puedes?


- ¡Creo! ¡Y quisiera intentarlo para aprender más rápido!
- Adelante ¡Dijo el maestro! Te recuerdo que hay varios caminos para aprender: La razón que se llena de las experiencias propias y de los demás, las lecturas de libros y en general de textos valiosos, los libros que contienen la sabiduría de todos los pueblos del mundo y constituyen el acervo del conocimiento y sabiduría humana, que ha dado por resultado grandes civilizaciones, este es un camino muy seguro, porque antes que nosotros han caminado grandes maestros y discípulos, y sus enseñanzas constituyen los aprendizajes que debemos adquirir hoy.


Otra forma de aprender es la intuición, que también que incluye a la razón (no a la dura razón), está pletórica de experiencias, largas y cuidadosas meditaciones, es una conexión instantánea con el momento en el que el conocimiento se necesita, pero es resultado de un largo proceso de cavilación, de silencio interior, de pensar en el bien de los demás.


Otra forma de aprender es la experiencia llana, la voz popular lo refiere “aprender
de la caída”, o Buda lo diría “el dolor es vehículo de conciencia”, pero a veces esta forma de aprender es producto de la ignorancia, impulsividad, un carácter poco maduro, un temperamento descontrolado, una apetencia sin freno de las emociones fuertes, de la impaciencia, muchas veces el falso orgullo, la petulancia, así que bueno es no abusar de la búsqueda de esta forma de aprender.


El ejercicio del maestro es enseñar, pero antes se ha dado tiempo de aprender, decía las sabias abuelas “no por mucho madrugar amanece más temprano”; habrá que quien por un autentico valor o necesidad de aprender de este modo, lo intente o tenga que hacerlo y es válido, pero hay que tomar en cuenta las enseñanzas del viejo maestro: “la aventura puede ser loca, pero no el aventurero”.


Dicho esto, el maestro bendijo al candidato a discípulo. Un tiempo después el aprendiz de discípulo regresó, visitó al viejo maestro, le contó de sus experiencias, y dijo: –Parece que ahora estoy listo para ser discípulo.


¿Cuéntame que pasó dijo el maestro?


- ¡Más bien debería decir qué no pasó!


- ¡Está bien saber de la experiencia! Pero es mejor con paciencia, seguir las pausas y pautas que muestra el maestro; o uno mismo saber que las cosas no serán fáciles, ni los resultados inmediatos, ni todo el mundo esta dispuesto a mejorarse a sí mismo, mucho menos al mundo, la locura generada por la ignorancia, da capítulos dolorosos a la humanidad y a sí mismo.


¡Vayamos pues querido maestro, sin prisa, pero sin pausa! Como dijese un sabio poeta “amable y silencioso ve por la vida hijo”, debo entonces profundizar en el conocimiento de mí mismo: “el que se conoce a sí mismo, de alguna manera conoce un poco a los demás”. Este es quien está en camino de ser maestro. Contacto: 951 231 9216 o [email protected].


 


“El que se conoce a sí mismo, de alguna manera conoce un poco a los demás”.

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