Yndira Sandoval Sánchez, feminista y defensora de los derechos humanos, indicó que no se le debe llamar “monstruo o asesino serial”, al presunto feminicida de Atizapán, Andrés “N”, ya que ello genera patologías. "La violencia, no es una patología, no es una enfermedad, sino una conducta aprendida, solapada, naturalizada y arraigada" y esa persona sin duda tiene muchos desequilibrios, pero se tienen que analizar, antes de cualquier apreciación". Además, el doctor Davis Cooper Bribiesca, especialista en psiquiatría clínica, reveló que habría 20 0 30 feminicidas seriales en la Zona Metropolitana del Valle de México
Sandoval Sánchez explicó que la violencia contra las mujeres es la forma más recurrente de violar sus derechos humanos. Es una forma de discriminarnos por ser mujeres. "Y personas como ésas hacen lo que quieren en contra de las mujeres por la impunidad, porque se puede, porque las autoridades no actúan".
Abundó: "La violencia es como el brazo armado del machismo y del patriarcado y el Estado de México es el epicentro del feminicidio".
Asimismo, en entrevista con la fundadora de las Constituyentes Mx Feministas, aseguró que a la autoridad no le importa defender a las mujeres y ello se demuestra en que el 98% de las denuncias se encuentran en un estatus de impunidad: ni hay carpetas de investigación de cada caso, no hay un expediente único, no se aplican medidas cautelares, ni protección para las denunciantes.
Zona de feminicidas seriales
"En la mancha urbana de la Zona Metropolitana del Valle de México, muy probablemente hay de 20 a 30 personas que pueden estar cometiendo los mismos actos que el asesino serial de Atizapán, porque este tipo de personalidad antisocial no es tan infrecuente como se piensa", declaró el doctor Davis Cooper Bribiesca, especialista en psiquiatría clínica, quien estimó que alrededor del 1% de la población en general presenta trastorno de personalidad antisocial, siendo mucho más frecuente en hombres que en mujeres, en una relación de diez varones por una mujer.
Aclaró que no todas las personas con trastorno antisocial llegarán a cometer actos tan aberrantes como el asesino de Atizapán.
Dijo que si las personas con este tipo de rasgos de personalidad reciben una educación nutritiva y no están expuestos a ambientes tóxicos, pueden canalizar estas características positivamente y ser de gran utilidad para la sociedad.
Recordó que "en México se han registrado siete casos de asesinos seriales, que parecen pocos, pero muy probablemente hay 15 o 20 más, pero no los podemos encontrar porque son individuos que tienen muy bien hecha su estructura para hacerlo y no ser encontrado".
Respecto de las causas que llevan a una persona a cometer este tipo de actos tan terroríficos, el doctor Cooper Bribiesca indicó que es difícil saberlo, porque en ello intervienen factores sociales, ambientales, incluso biológicos y el mismo entorno familiar de estas personas.
Refirió que este tipo de personalidades suele aparecer en los extremos sociales; es decir, en los niveles socioeconómicos o muy bajos, por lo que son poco frecuentes en la clase media.
“Estos perfiles aparecen en los niveles económicos bajos, porque suelen ser sujetos que están expuestos a situaciones de violencia constante que hacen perder la sensibilidad hacia cierto tipo de actos y conductas. También aparecen en medios socioeconómicos altos, que los expone a un tipo de violencia por la impunidad a que son acreedores, porque hacen lo que quieren y no pasa nada ”.
Explicó que son personas que no tienen empatía y ven a los demás como objetos, no como iguales:
“Muchas veces podemos estar con gente así, las casas están repletas de este tipo de personalidades, pero eso no significa que lleguen a cometer actos criminales”.
Cuestionado sí este tipo de personalidades se comenzará a desarrollar desde la niñez, el doctor Cooper dijo: “uno de los criterios para definir la conducta antisocial es que la persona haya empezado con este tipo de comportamiento antes de los 15 años de edad”.
El especialista indicó: “La personalidad se construye en la infancia y en la adolescencia se va cristalizando cómo va a ser la persona, se trata de niños que... maltratan a los animales, generalmente son pirómanos (les gusta prender fuego) y algo muy curioso es que son niños que mojan la cama”.
Apuntó que se trata de personas que pueden funcionar dentro de la sociedad, a diferencia de los pacientes psiquiátricos, porque se integran “con una máscara que deben mostrar para engañar y que nadie imagine lo que están haciendo”.
Para finalizar, otro aspecto fundamental, consideró, es que la sociedad trabaje en la formación de ambientes que nutran a las personas, a fin de reducir al mínimo la posibilidad de que surjan este tipo de personalidades.
