Segura de que si no existe, ella se lo dibuja, Montserrat Turqueza (Oaxaca, 1991), conocida como Monturqueza en las redes sociales, es una joven artista oaxaqueña que ha encontrado su medio en la ilustración. Creadora de iconografías de la cultura de su tierra natal, en sus obras las protagonistas son mujeres fuertes, muchas de ellas madres. De su colorido y explosivo universo, compartió en entrevista, que ser mamá es la expresión de amor más pura que pueda existir. En este plano y con una carrera en ascenso, la acompaña la luz de sus hijos, que le dan un brillo especial a cada una de sus creaciones.
"Estamos unidas mexicanas" es el título de una de sus ilustraciones y para ella escribió: “En México las mujeres cortan leña, construyen casas, en México hay muchas mujeres fuertes, y si no me crees, pregúntale a tu mamá”. Cargadas de una energía creadora, sus ilustraciones dan cuenta de la vida de la mujer indígena, de la mujer morena, de la mujer trabajadora y resiliente, de la mujer maíz, de la mujer sabia, de la mujer tejedora, bordadora, de esas mujeres que son viento y que su milagro es existir.
Monturqueza las plasma ataviadas con sus huipiles, con sus telares de cintura, rodeadas de animales sagrados, plantas poderosas, de maíces nativos, de sus floreados y coloridos mandiles, mujeres chamánicas y mujeres magia, mujeres cósmicas y mujeres poetas.
Es entre tanta adversidad de una sociedad quebrada, dice ella, de familias rotas y un sistema deficiente, que: “las mujeres siguen al pie del cañón sosteniendo hogares, cuidando niños, llevando en sus hombros la responsabilidad de grandes empresas, lavamos trastes, doblamos ropa, hacemos el desayuno, creamos y criamos vida, basta con solo mirar a tus compañeras para saber que te respaldan, mujeres que cambian el futuro del mundo, que enseñan, que rompen, que gritan... Mujeres unidas”.
La ilustradora se vale de herramientas digitales para realizar sus obras y en este proceso, siempre la acompañan sus dos luces: Amélie y Pablito, sus hijos. En su trayectoria ya cuenta con distintas exposiciones colectivas e individuales, colaboraciones de ilustración para libros, fanzines y páginas digitales. Desde hace un año concretó uno de sus proyectos de vida, vivir de la ilustración y es muy activa en su cuenta de Instagram, donde miles de seguidores interactúan con ella y alaban su trabajo.
Sobre su maternidad, sus procesos creativos y su día a día, luego del 2020, Monserrat comparte escenas de su vida cotidiana con los lectores. Te invitamos a asomarte a su mundo lleno de color.
-¿Qué te significan la ilustración y la maternidad?
-Ambas se llevan muy bien, tener la oportunidad de cuidar a mi hija y trabajar en casa me hace sentir afortunada. Me gusta ver cuando mi hija se emociona al ver lo que hago; cuando tiene en sus manos los libros que he ilustrado, me llena de amor y orgullo.
-Cuando decidiste ser madre, ¿cómo fue el proceso de dibujar, crear, cómo lo modificó?
-Cuando supe de mi primera hija, todo el concepto que tenía de dibujo cambió radicalmente, solo pensaba en lo que yo quería que ella viera de mi trabajo; sin duda mi estilo cambió a algo más amigable, con colores más amenos e ideas más reales.
-¿Qué fuerza es la que te impulsa a seguir disfrutando de la vida y de tu arte?
-Mientras he tenido cargas muy grandes de trabajo paso largas horas en el escritorio; entonces ella me deja hojitas con dibujos donde estamos ambas, de verdad que leer: "Te amo mamá", con su letra, es para mí la motivación más grande. Pongo sus dibujos muy cerca mío para recordarme por qué y por quién lo hago.
-Mientras estabas embarazada, ¿qué leías, qué escuchabas o de qué otras artes te rodeabas?
-De mis dos hijos leía muchos cuentos, los deseé tanto que sólo imaginaba en qué les leería y qué verían. Intenté empaparme más de ilustración infantil y sin duda es una rama en la que me siento muy cómoda.
-¿Qué te representa ser madre?
-Ser madre para mí significa todo, yo me siento exitosa porque mis hijos me eligieron como madre. Agradezco a mi hija Amélie, que está en la tierra y me permite cuidar de ella y también agradezco a mi hijo Pablito, que partió hace tres años. Son mis más grandes maestros y mis motivos para esforzarme.
-¿En qué momento de tu vida estás como creadora?
-Los momentos son tan variables en la vida, que solo puedo decir: hoy me siento afortunada de tener una hija, un amoroso esposo y un trabajo que amo desarrollar, descubrir y conocer mis capacidades.
-¿Crees que para el arte, como mujer y madre, existan obstáculos?
-Como mujer no he tenido obstáculos para salir adelante. Como madre siempre aprendo a organizarme para que nuestra hija forme parte de nuestras actividades y algo que agradezco mucho es la participación de mi esposo en la crianza de Amélie. Siempre nos hemos considerado como un equipo en el que cada quien tiene sus responsabilidades para que todo funcione. De esta forma puedo dividirme para ver por ella y por mi trabajo.
-¿Por qué está tan presente el tema de la maternidad en tu obra?
-Ser madre es el amor más puro cuando es deseado, un amor abnegado que no se compara con ningún otro vínculo humano. El amor que sientes por tus hijos es sin duda único. Ilustrar maternidad y amor me da la oportunidad de recordar mi infancia y engrandecer el amor que tengo por mis hijos.
-¿Qué mensaje le mandas a otras mujeres artistas?
-Que estoy por cumplir 30 años y hace un año que empecé a trabajar y vivir de la ilustración, así es que nunca es tarde para esforzarnos y cumplir nuestras metas. Si eres madre, quiero compartirte que los hijos crecen y poco a poco dejan de necesitarte, así que disfruta de la etapa en la que son bebés, en que la sólo quieren ser abrazados, pasa muy rápido. Llegará el tiempo en el que podremos cumplir nuestros sueños, siempre y cuando la meta siga constante en nuestras mentes.
"La fortaleza se obtiene venciendo la corriente de las dificultades".
Monturqueza.



