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Se vacunan para no repetir complicaciones por COVID-19

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Para Silvina de 74 años de edad, enfermar de COVID-19 fue “una cosa horrible”, pero para su fortuna ya es parte de las 50 mil personas mayores de 60 años que en municipios de Valles Centrales de Oaxaca concluyeron su esquema de vacunación con dos dosis de la farmacéutica Pfizer.


Han pasado casi diez meses desde que Silvina, junto con su hija Maira, se contagió de SARS-CoV-2, pero superar la enfermedad le ha dejado una sensación de agotamiento que le recuerda que su vida estuvo en riesgo.


La enfermedad, cree, llegó en uno de los peores momentos epidémicos en Oaxaca. En el mes de julio, cuando los contagios por primera vez se dispararon en Oaxaca, pues ese mes acumuló 6 mil 340 casos, 423 menos que los 6 mil 763 notificados en enero, el mes con la incidencia más alta durante la pandemia.


El primer obstáculo fue encontrar quién les hiciera la prueba diagnóstica que además de que no estaba disponible en laboratorio o en farmacias, como ahora, “era cara y nadie nos la quería hacer”, pero también se enfrentó a que las medicinas eran escasas.


Las dificultades económicas fueron mayores porque tras 20 años de trabajar en la preparación de alimentos sin acceso a prestaciones sociales, Silvina no tiene derecho a una jubilación.


La pensión que recibe del Gobierno Federal, junto con los pocos ingresos por hacer costuras, fue lo que le permitió costear los gastos que la COVID-19 le trajo.


“Gasté como 8 mil pesos, fue poco comparado con lo que otras personas gastan, pero yo traté de usar muchos remedios caseros”.


En sí desde que la pandemia empezó trató de fortalecer su sistema inmunológico de manera natural, cuidando lo que comía y usando cubrebocas. “Casi no salía y aún así me contagie”.


El temor a otro contagio no desaparece con la segunda dosis de la vacuna anti COVID-19, pero al menos espera que sirva para que no se complique como la primera vez.


“Es una cosa horrible, no tiene hambre, nada le sabe, nada huele, es estar con calentura, dolor de pecho, dolor de cabeza y hasta la fecha tengo agotamiento”, cuenta sin soltar la torunda que la enfermera colocó en su brazo izquierdo tras aplicarle la vacuna.


Al momento la aplicación de  una dosis anti COVID-19, el personal encargado de la vacunación pregunta si la persona se enfrentó a un contagio y en qué fecha, pero los Servicios de Salud de Oaxaca no ha informado nada al respecto. 

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