Las quimioterapias que recibió Liliana ya no le sirvieron para combatir la leucemia y a sus 10 años requiere un trasplante de médula que para su familia es incosteable.
“Su padre se dedica a la albañilería y le han pedido que al menos se prepare a reunir 300 mil pesos para que la puedan canalizar a un hospital de la Ciudad de México, pero no hay forma de conseguir ese dinero”, señala Elena García, de la agrupación Con Causa.
Ella, quien es madre de un niño con cáncer, entiende bien la disyuntiva de buscar por todos los medios allegarse de recursos para conseguir los medicamentos para superar este tipo de enfermedades que amenazan la vida.
Externó la preocupación de familiares de pacientes que reciben atención en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña Doctor Guillermo Zárate Mijangos porque no queda claro qué padecimientos y medicamentos cubre el Instituto de Salud para el Bienestar que desde enero de 2019 sistituyó al Seguro Popular.
“Hay mucha incertidumbre. La mamá y el papá se encuentran en la disyuntiva de hacer el esfuerzo de reunir dinero para prolongar la oportunidad de vivir y no dejar morir a sus hijos, porque no sabemos qué cubre del hospital cubre el Insabi, nos sentimos abandonados y sólo queremos lo justo para que nuestros hijos puedan salir adelante”, recalca.
Además de la detección a tiempo, el tratamiento oportuno en un paciente con cáncer influye para que pueda superar la enfermedad, pero “sin medicamento, no podemos hacer nada”, lamenta e inevitablemente piensa en los millones de pesos que candidatas y candidatos gastan en el proceso electoral, sin priorizar la salud.
El abasto de la mayoría de medicamentos en el Hospital de la Niñez se ha podido resolver, pero sigue escaseando la daonorubicina y son los familiares quienes tienen que ver cómo la conseguía.
Las dificultades aumentan cuando la familia no tiene los recursos o se trata de medicamentos que ni la Beneficencia Pública, el DIF o asociaciones pueden conseguir.
"Llamamos a los políticos a que tengan consideración"
Ese es el caso de Alison, una niña de cuatro años que requiere cladribine para iniciar urgentemente su tratamiento de quimioterapia que espera desde hace tres meses, pero a penas su familia pudo costear los 12 mil 500 pesos de un medicamento de importación que se consiguió en Monterrey.
Relata también el caso de Jade, una niña de 14 años a quien el gobernador se comprometió a ayudar por un problema de médula, pero le falta el rituxzimav que cuesta más de 40 mil pesos por dosis.
“Logramos conseguir uno que bajaron su precio a 9 mil 500 pesos, pero se requieren cinco frascos a suministrar de inmediato, antes de que finalice este mes”, lo que permitiría prevenir que Jade presente crisis convulsivas que ponen en riesgo su vida.
“Llamamos a los políticos a que tengan consideraciones con la salud para que sea primero y priorizar a las y los niños con cáncer. En las campañas se gastan millones de dinero de manera innecesaria que se podría utilizar para mejorar nuestro sistema de salud”. insiste Elena García.
