El inicio de la vacunación al personal docente de instituciones públicas y privadas abre la posibilidad del retorno presencial a las aulas, pero para directivos y tutores esta decisión se debe aplazar hasta el siguiente ciclo escolar.
“Tenemos una responsabilidad social, estaremos vacunados, pero faltarán las familias, quienes quedan expuestos son los niños”, quienes pueden ser asintomáticos, portar el virus SARS-CoV-2 que ocasiona la COVID-19 y llevarlo a su hogar, reflexiona Felipe García Aguilera, director de la primaria Stanley Hall.
En esa institución están inscritos 21 alumnos -de primero a sexto grado- y es una de las 520 escuelas de nivel básico que el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) contabiliza como privadas.
En conjunto, para el ciclo escolar 2020-2021 se matricularon 36 mil 575 alumnos que, guiados por 2 mil 341, siguen sus clases a distancia, a través de las plataformas digitales que dejan fuera el tema emocional.
Por más de 13 meses las y los niños no han convivido con sus iguales, el aprendizaje se da desde lo que ven y escuchan en una pantalla, con los desfases en la señal por la calidad de la conexión a internet y sin su profesor o profesora cerca que les corrija el trazo en su letra, la entonación al leer o que vea su desarrollo psicomotor.
El proceso de educación a la distancia es un proceso “inesperado para la mayoría de personas”, pero el profesor Felipe cree que generacionalmente “ya se venía venir”, con niños y niñas que tan pronto nacen se relacionan con las pantallas táctiles de los dispositivos electrónicos.
Privarse de dar cariño
La profesora Rosalía López Ángeles, titular del nivel primaria en esa escuela, es parte del profesorado que se ha adaptado a dar clases a través de una pantalla, pero en ese intento de reinventar la educación no ha encontrado del todo la manera de hacer sentir su cariño a sus alumnas y alumnos.
Una primera petición a madres y padres fue que en su casa pudieran organizar un aula donde tengan a la mano todo el material que se requiere para trabajar junto con su libreta de cada asignatura, así como comprarles unos lentes que les protejan de la luz azul que emana de los dispositivos.
“Están muy acostumbrados a jugar, a crear, a manipular materiales, a pintar y a despertar su talento”, resalta cuando habla de cuánto extraña poderles mirar de frente y abrazar.
No es lo mismo
La emoción de estar en su salón de clase, convivir con su maestro y compañeros de primer grado no la ha tenido Mia Valentina.
Su madre Valeria Vásquez García, siguiendo las indicaciones del profesor Felipe, le habilitó una especie de aula en su casa, para que de lunes a viernes ella pueda seguir las clases que comienzan con activación física.
“Todo su año de primaria ha sido a distancia, ha sido un poquito difícil al inicio, no digo que ya es fácil, pero ha sido una etapa de adaptación”, incluyendo el administrar sus tiempos para disminuir las dificultades.
Aunque Valeria se dedica cada mañana a acompañar a su hija en sus clases virtuales, sabe que su presencia no suple la del maestro que puede resolver cualquier duda, pero ni por eso está de acuerdo que haya un regreso pronto a la escuela.
“Si me gustaría, pero debido a la pandemia y mientras la mayor parte de la población no esté vacunada, preferiría que nos esperáramos tantito”, pues tiene claro que antes que el regreso a las aulas está la salud.
El debate actual
La vacunación para personal educativo de los diferentes niveles, tanto en instituciones públicas como privadas, iniciará este miércoles y para ello se instalarán 22 centros de vacunación.
El anunció abrió el debate de regresar a las aulas presenciales o prolongar la educación a distancia.
“Este ciclo escolar no sería susceptible de regresar a las aulas”, dice con firmeza el director de esta institución que valora abrir sus puertas dos o tres meses después de iniciado el siguiente ciclo escolar, pero que todavía espera las indicaciones de la Secretaría de Educación Pública y el IEEPO.
