Cuando tuve mi primer acercamiento con las teorías planteadas por Sigmund Freud, me produjo alivio saber que aquello que me inquietaba desde años atrás, tenía explicación. Hoy me es sumamente reconfortante observar en la clínica psicoanalítica, cómo a los jóvenes que llegan (o los llevan sus padres) se les abre un nuevo mundo, no solo por observar con otros ojos lo que les acontece, también porque simultáneamente la angustia disminuye.
Una controversia
Uno de los aportes transcendentales de Freud fue una explicación diferente de la sexualidad a como se tenía concebida. Esto se debió a que la decantó a partir de la diferencia. En el argot psicoanalítico, son conocidos los cinco casos paradigmáticos de Freud, los cuales desde que fueron publicados, al igual que su obra, han provocado opiniones encontradas, como absurdas. Una de ellas la escuché de parte de un “psicoanalista” acá en Oaxaca, donde argumentaba que Freud no curó a sus pacientes. Cuando le increpé que tal sentencia era carente de argumento, él se valió de los casos paradigmáticos para sostener su opinión.
Es motivo de tristeza encontrarme con personas que se dicen psicoanalistas, que carecen de cualidades anímicas para sostener tal lugar, agregado a ello que opiniones como esas dejan mucho qué desear de su comprensión lectora. En los casos aludidos, Freud menciona el motivo por el cual publica cada uno de ellos, por lo general es solo una sutileza de la clínica a la que le dedica el caso en turno. La riqueza que nos entrega a los psicoanalistas en dichas publicaciones, radica en tales sutilezas y en el método clínico que se elucida entre líneas de la lectura.
Dos factores determinantes
De los cinco casos, tres son de hombres adultos (uno extraído de una autobiografía), otro de un pequeño de 5 años y solo uno de mujer. En los primeros mencionados explica los mecanismos psíquicos a los que obedece la sexualidad masculina y lo que fundamenta la disposición que el hombre adquiere con el mundo exterior e interior.
Dos elementos que se extraen en el estudio de los cuatro casos masculinos, es lo que Freud conceptualizó como placer de órgano por un lado y las consecuencias de la relación con el descubrimiento infantil de la carencia de él (falo) por el otro. La clínica particular me permite recoger mi propia experiencia y estudio de estos dos factores, en muchos casos de manera indirecta; es decir, por voz de quienes se relacionan con aquellos que sostienen su hegemonía por el engrandecimiento psíquico que les hereda el placer de órgano y la cobardía que a su vez se sostiene en su temor a perderlo.
Continuará el lunes…
¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!
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