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Rosy Castro, aspirando afromexicana, da batalla en los tribunales por el respeto a sus derechos político

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Cuando Rosa María Castro Salinas, aspirante a la diputación local por el distrito 25 con cabecera en Pochutla, Oaxaca decidió dar la batalla en los tribunales por el respeto a los derechos político electorales de las mujeres afromexicanas en los presentes comicios, lo hizo pensando en allanar el camino a este grupo de la población históricamente vulnerado e invisibilizado por la negritud de su piel.


“Estoy ejerciendo mi derecho para que mañana mi sobrina, nieta, paisanas vayan a ejercer ese derecho. Sé que estamos incomodando, pero lo siento mucho; y demandamos al estado nos garantice la seguridad ante el riesgo que enfrentamos”, afirma con la seguridad forjada en toda una vida de lucha contra el racismo y la discriminación a la población afro.


Rosy Castro es originaria de Charco Redondo del municipio de Villa de Tututepec.


Tiene 53 años, es docente en los Centros de Formación para el Trabajo.


Licenciada en Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico de Oaxaca y tiene estudios técnicos en periodismo.


Toda su infancia y adolescencia vivió con su abuela paterna Exigencia Carrillo y su abuelo de crianza, Juan Soto pues quedó huérfana desde el año de edad.



Lucha contra la discriminación 


Inspirada por su abuela, Exigencia o "La Dama de Hierro", conocida así porque murió en 2017 a los 100 años de edad tomando su mezcal diario, trazó su camino hacia los estudios.


Por otro lado, las distintas barreras impuestas por ser mujer y afro, la llevaron por el feminismo y la lucha contra la discriminación.  


“Cuando estudié en la ciudad de Oaxaca entendí que me veían de diferente forma, me miraban como alguien diferente a los demás, cómo el color de mi piel marcaba esa diferencia. Ahí descubrí que había racismo y discriminación (…) Mi abuela, ahora digo que fue una mujer feminista, muy adelantada a su tiempo. Nunca supo leer ni escribir. Ella fue violentada por su esposo durante 11 años, un día decidió irse, agarró a sus tres muchitos, hizo una bola de trapo en la cabeza con los pañales de sus nenes y se escapó. Esa fue una gran lección, entonces siempre nos dijo a mí y a mi hermana: ustedes tienen que aprender a leer para que nunca les peguen. Esa era su consigna”.


Así, a los 15 años de edad y a pesar de la negativa de su padre, quien pensaba que era mejor comprarle a cada hija una máquina de coser que enviarlas a estudiar, junto con su hermana viajó a la capital del estado.


A su regreso a la localidad concluidos sus estudios, Rosy Castro seguía contando con los dedos de sus manos sólo a tres personas que habían logrado una carrera profesional.


Aquello fue un detonante para ella y en el 2010 fundó la Asociación de Mujeres de la Costa de Oaxaca que nació con el objetivo de difundir y lograr la igualdad y equidad de género.


Además del trabajo para empoderar a las mujeres también observó que era necesario la reapropiación y revalorización de la identidad reconociéndose como negra.


“Cuando me reapropié me di cuenta que eso tenía una fuerza impresionante y que era un posicionamiento político”.


Con un largo trabajo en el activismo social, Rosy Castro explica que buscar la candidatura y pelear su derecho en los tribunales, responde a la necesidad de, por un lado, hacer valer las acciones afirmativas emitidas por el IEEPCO que obliga a los partidos políticos a postular, entre otros grupos poblacionales excluidos, a personas afro; y por otro visibilizarlos en los contextos de la toma de decisión en donde actualmente están ausentes.


"Plantando cimientos" 


A pesar que desde el 2013 las comunidades afro fueron reconocidas como pueblos y comunidades negras, actualmente los partidos políticos continúan invisibilizándolos e incluso tratando negarle sus derechos.


Lograr su aspiración a la diputación local aún es una moneda en el aire, pues luego de haber dado la batalla y ganado, junto con Karina Regalado aspirante indígena, ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la validación de las acciones afirmativas del Consejo General del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) impugnadas por el Partido del Trabajo, ahora enfrenta la negativa de Morena a ser incluida como aspirante.


“Yo tuve dos caminos: decir está bien, no me aceptaron, fue rechazado mi currículum porque el partido tiene hasta ciertos puntos sus lineamientos, pero como se trata de una acción afirmativa si la dejábamos pasar todo estaba perfecto para ellos y dentro de tres años iba a ser lo mismo, entonces dijimos no, aquí hay un asunto legal. Primero nos costó trabajo recuperar las acciones afirmativas”.


Estas acciones -apuntó- son cimientos para que en adelante el camino "sea plano", existan antecedentes de manera que las mujeres siguientes tengan acceso.


“Yo no estoy pidiendo dádivas, no estoy haciendo negociaciones, estoy pidiendo que se cumpla con mis derechos políticos. Es de justicia que las mujeres negras estemos participando en un espacio tan grande como lo es el legislativo. Yo tengo trabajo, no ando buscando chambitas, soy una buena docente, estoy ejerciendo mis derechos para que mañana o pasado, mi sobrina, mi sobrina nieta, mis paisanas, mis amigas vayan a ejercer ese derecho con toda la tranquilidad con la certeza de que van a materializar sus aspiraciones si cumplen con perfiles y están dispuestas trabajar por su pueblo”.

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