En recientes fechas llamó mi atención una polémica a través de facebook relacionada con Pepe Le Pew, un personaje del universo Looney Tunes al cual pertenecen entre otros, los célebres Porky, Bugs Bunny y el Pato Lucas.
La noticia se propagó como fuego cuando Deadline publicó en exclusiva:
“Protagonizó la primera película de Warner Bros. Space Jam en 1996, sin embargo, Pepe Le Pew no aparecerá en la próxima secuela: Space Jam: A New Legacy el 16 de julio”.
Pepe Le Pew es un personaje creado por Chuck Jones en 1945, es un zorrillo de fétido olor que en cada aventura pretende a una gata de color negro que por azares del destino adquirirá la apariencia de una zorrillita. En sus avances, el personaje esgrime todos los clichés de la galantería amorosa, mismos que pronuncia con acento francés.
Space Jam es ese tipo de cintas en las que, a manera de foto familiar, todos los personajes de un universo ficcional son convocados para aparecer (Liga de la Justicia, Avengers Infinity War, Los Muppets), por lo cual la ausencia de alguno de ellos es altamente significativa. Algo grave debe estar sucediendo con el zorrillo enamoradizo para no estar presente y sí, en efecto: sobre él, pesan serios señalamientos de acoso sexual.
Muchos usuarios de facebook expresaron su inconformidad por lo que consideraban una intrusión exagerada de la mal llamada “generación de cristal” y de los colectivos feministas, que buscan “cualquier pretexto para hacerse los ofendidos”.
Ni generación de cristal ni feministas
Quien desató el pandemonium que cobró la cabeza de Pepe Le Pew en la cinta de próximo lanzamiento fue Charles McRay Blow, un periodista afroamericano de 50 años, columnista de opinión para The New York Times. Blow acusa al zorrillo afrancesado de “sumarse a la cultura de la violación”, dicho que sustenta con la descripción de sus actitudes: “Agarra / besa a una chica / extraña, repetidamente, sin consentimiento y en contra de su voluntad […] Esto dice a los niños que “no", realmente no significa “no”, que es parte del “juego".
Pepe Le Pew, un personaje de comedia
Ahora tomemos un caso de comedia clásico. ¿Por qué reímos con Harpagón (El Avaro de Moliere)? Reímos al ver su miseria espiritual, y cómo se entrega a su vicio (la avaricia) en detrimento incluso de su bienestar, y el de su familia, lo cual jamás se celebra como digno de imitación, sino lo contrario.
En la comedia se expone el ridículo de la naturaleza humana. Este estriba en que la forma en que el personaje se mira a sí mismo no corresponde con la realidad. Pepe Le Pew cree ser la encarnación viva del amor y por lo tanto, no concibe que puede ser rechazado; por su parte, la gatita huye de él y de su insufrible olor. En la exposición de este ridículo, radica la razón de ser del personaje y su éxito.
Cuando la comedia muera bajo la bota de la censura, ¿quién nos mostrará ese espejo para mirar lo ridículo y criticable que es el mismo acoso? No lo harán por cierto ni “El Señor de los Cielos”, ni Bad Bunny, ni nuestros reyes gruperos que muy en serio presentan un discurso donde promueven la cosificación y las relaciones asimétricas entre hombres y mujeres. Expresiones por cierto que se encuentran al alcance de cualquier niño.
Linda Jones, hija del creador del personaje, dijo al conocer la noticia de su exclusión: “Estoy totalmente en desacuerdo con la idea de que el suave zorrillo contribuya a la cultura de la violación. No creo que nadie que haya visto a Pepe Le Pew se haya inspirado en él para salir a violar o acosar a la gente”.
