El día martes el Senado de la República aprobó la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica la cual fortalece la presencia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el mercado de México.
Esta aprobación ha generado un rechazo en los inversores y en opositores quienes afirman que la reforma atenta contra la competencia y viola tratados nacionales.
La reforma fue aprobada en lo general y sin cambios en el proyecto.
"Este es el momento de no echar culpas, de enfrentar el futuro y de retomar los recursos de nuestro país para el beneficio de nuestra nación", dijo la senadora Ana Lilia Rivera, de Morena, previo a la aprobación en el pleno por 68 votos a favor y 58 en contra.
Con el aval a la reforma de esta ley, las centrales de la CFE, incluyendo las que usan combustóleo y carbón, despacharán primero su electricidad a la red, la empresa no estará obligada a comprar energía a través de subastas, se podrán revisar viejos contratos con Productores Independientes de Energía (PIE), así como revocarse permisos de autoabasto.
Senadores de oposición acusaron a los legisladores de Morena de violar la ley, el derecho de los mexicanos a un medio ambiente limpio y de exponer al Estado a pagar costosas indemnizaciones por los recursos legales que anticipan interpondrán inversionistas inconformes ante los cambios en las reglas del juego.
"Este proyecto es desaseado, como lo es la forma de aprobarlo, es ilógico y su instrumentación no va a prosperar" advirtió la senadora del PRI, Claudia Ruiz Massieu, cuyo partido promovió y aprobó junto con aliados en el Congreso en 2013-2014 una profunda reforma energética que ha sido duramente criticada por López Obrador.
La reforma fue aprobada pese a que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró a inicios de febrero parcialmente procedente una controversia constitucional interpuesta por la autoridad antimonopolios, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), en contra de normas del sector eléctrico que incluían puntos muy similares a los contemplados en la nueva ley.
"Voy a votar en contra porque yo sí quiero una verdadera soberanía energética para este país y la soberanía energética no está en los combustibles fósiles. Ese es un grave error", dijo la senadora Xóchitl Gálvez, del derechista PAN, durante el debate de la iniciativa.
Críticos aseguran que la nueva ley no ayudará a la CFE a ser más competitiva ni beneficiará a los usuarios, que dicen pagarán tarifas más altas, además de que desincentivará la inversión privada en energías más limpias y renovables, como eólica y solar.
