“El arbitraje y el deporte han sido parte de mi vida y me han dado lo que hasta ahora tengo”, expresa Juan Sánchez Velasco quien ha sido un “milusos” dentro de la actividad deportiva
Nacido en La Ciénega, Zimatlán de Álvarez, añade que su familia estuvo formada por cinco integrantes, tres varones y dos mujeres, hijos de Porfirio Sánchez Méndez y Josefina Velasco Pérez.
“Mi infancia la viví hasta los cinco años en La Ciénega, con muchos sueños e ilusiones siendo siempre cobijado por la sencillez y humildad que cubrían a mi familia al ser de escasos recursos económicos”, especifica.
El motivo de moverse de residencia fue por la carencia económica, misma que les obligó a sus padres para luego mudarse a la Ciudad de México, donde permaneció por espacio de 13 años, donde cursó el nivel primerio y secundaria, truncando el bachillerato al retornar a la ciudad de Oaxaca cuando estaba cumpliendo los 18 años.
“Desde muy niño me encantó el futbol, fui un enamorado de este deporte el cual lo llevo en la sangre, en México jugué con un equipo que se llamaba Toluca y el otro Tigres. Continúo en este deporte, pero como árbitro y promotor deportivo, platica.
Sánchez Velasco recuerda que cuando era joven, “uno de mis hermanos que es luchador (Fuerza Poblana), me invitó a practicar la lucha libre, por lo que estuve unos años sirviendo como su sparring o su costal, la verdad no aguante el desgastante y pesado trabajo, por lo que renuncié a esa disciplina”.
Sin embargo, reconoce que lo de él es el arbitraje, pues tuvo la fortuna de formar el primer colegio de árbitros de futbol rápido en el Estado, y de nombre se le conoció como Oaxaca 2000.
¿Cómo incursionas en el arbitraje?
Conozco a Jorge Hernández, era árbitro profesional y se desempeñaba como asistente de Segunda División Nacional; me invita a ver unos partidos, y me lleva de maletero y cargando el balón, y es el tiempo en que nace mi primer hijo, y la necesidad económica me orilla a irme a la Liga de Etla, donde debuto como árbitro en la Liga infantil.
¿Buscaste el ser árbitro profesional?
Ante la necesidad de superarme, poco tiempo después conozco a Arturo Martínez quien me invita a tomar clases de arbitraje. Ahí, Héctor Pacheco me ayuda para integrarme al arbitraje profesional. Acudí a varios eventos nacionales en Pachuca, Monterrey, Toluca y Lagunas. “Se me fue la posibilidad de ser profesional ante las carencias económicas”.
¿Qué te motivó a formar un colegio de árbitros?
Iniciamos el Colegio de Árbitros Oaxaca que fue integrado por 40 elementos, en una época donde tuvimos una hazaña increíble al llegar el futbol rápido a Oaxaca allá por el año 1997 o 98, y quien lo trae es Osvan Acevedo, comenzando a jugar en el auditorio del CRENO, luego en la cancha Morelos, de ahí sancionamos en la primera cancha de futbol rápido que llegó a Xoxocotlán, luego al Furama…
Finalmente, dijo que junto con su hermano forma un grupo de luchadores y compra un ring. Llevaron varios eventos de lucha en colonias y barrios de Oaxaca, pero debido a la pandemia tuvieron que ser suspendidos.
