Intentar que su hijo David venza el cáncer, significa para Evelia Contreras Santiago una angustia constante. No sólo se trata que el adolescente de 15 años logre eliminar las células cancerígenas que invaden su cuerpo, sino de conseguir los medicamentos que desde el 2020 escasean en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña, la única opción en el estado para atender a la población sin seguridad social.
David es uno de los 86 nuevos pacientes oncológicos que en 2020 ingresaron a ese nosocomio y parte de los 164 niños y niñas en tratamiento por algún tipo de cáncer, sin contar a cuatro que están en protocolo para confirmar su diagnóstico.
La emergencia sanitaria cambió la forma de operar de la mayoría de hospitales en el país para centrar su atención en pacientes COVID-19, pero las niñas y los niños con cáncer infantil resienten el debilitamiento de un nosocomio con un mínimo presupuesto de 47.6 millones de pesos para operar en el 2021 y la ausencia de una política pública estatal que les garantice el acceso a su tratamiento médico.
Enfermedad que avanza
Margarita Contreras Cortés y su esposo Jeremías Contreras Martínez, originarios de San Pablo Coatlán, Miahuatlán, están dispuestos a hacer cuanto sea necesario para que su hija Naomi, de cuatro años de edad, supere la leucemia linfoblástica aguda que le diagnosticaron en marzo pasado, al inicio de la pandemia.
“Es mi hija y daríamos todo por ella”, pero en el esfuerzo que como familia están haciendo encuentran una falta de coherencia institucional para mantener al único hospital pediátrico en Oaxaca con lo mínimo indispensable, “a veces no hay nada, ni vendas”.
Apenas el viernes a Naomi le realizaron sus estudios laboratoriales y mañana tiene cita médica en la que anticipa le recetarán metrotexato, un medicamento que sabe que por el momento no hay en el hospital.
En el Hospital de la Niñez tampoco hay oncóloga, pero aún así los medicamentos deben ser aplicados en tiempo, “cuando la doctora dice”, razón que motivó ayer a Margarita a participar primera vez en una protesta. Durante la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Oaxaca, mamás y papás de pacientes oncológicos les recordaron a las autoridades que "el cáncer no espera".
“El gobierno ha de decir 'ni es mi familia, ni mi hijo' y no les importa, pero es el gobierno el que tiene el recurso”, dice una madre de 28 años que para llegar de San Pablo Coatlán al Hospital de la Niñez, en San Bartolo Coyotepec, debe pagar un taxi especial que le cobra mil 200 pesos por un viaje de 127 kilómetros, pues no quiere exponer al debilitado sistema inmune de su hija a un contagio de COVID-19.
Con la entereza que todo familiar de un paciente con cáncer infantil debe tener, Margarita agradece que a su hija le detectaron a tiempo el cáncer, “cuando apenas empezaba”, pero se enfrenta a que su tratamiento no ha terminado y que para lograrlo debe lidiar con la escasez en el hospital.
De la daunorubicina que Naomi requirió entre diciembre y enero para pasar su “quimio pesada” que la hacían intercalar los días en el hospital y en casa de familiares, Margarita consiguió unas dosis con fundaciones y por otras pagó 19 mil pesos.
62% de abasto de medicamentos oncológicos
El director del Hospital de la Niñez Oaxaqueña, Roberto Salvador Luna Cruz, admite las dificultades presupuestarias para atender a pacientes de cáncer infantil, el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) se encargará del suministro en especie de medicamentos, pero no se tiene confirmada una fecha cercana.
“En el 2020 carecimos de ese apoyo y del presupuesto del Fondo de Gastos Catastróficos que contemplaba el (desaparecido) Seguro Popular. Se trabajó en materia de gestión para que este año sea contemplado, pero a la fecha no hemos recibido un abasto por parte del Insabi, se han adquirido por parte del hospital de manera emergente”, aseguró.
El abasto de medicamentos oncológicos es apenas del 62 por ciento, pero existe una lista donde se está en cero: vincristina, esparaginasa, mitoxantrona, bleomicina y factores de coagulación “son los urgentes”.
En la espera
Esa urgencia la conoce bien Evelia y en octubre del año pasado, cuando el gobernador Alejandro Murat llegó al Hospital de la Niñez Oaxaqueña a inaugurar el área de infectología se le plantó para que interviniera.
“Yo personalmente tuve a un metro de distancia del gobernador y es el momento que la situación del hospital no se regulariza. Desde hace seis meses falta una cosa y sino falta otra”, reprocha entre la desesperación.
La queja, en el mar de las adelantadas campañas políticas, parece no tener eco, “por más escándalo que hemos hecho” y lo único que siente que le queda es aferrarse al apoyo que le ofrecen sus familiares cercanos.
En junio pasado su hijo David comenzó con cansancio, dolor de los huesos, vómito y diarrea, pero por miedo a un contagio de COVID no lo quiso llevar a un hospital público, tuvo que pagar los servicios particulares de un médico, a pesar de que casi no ha podido trabajar como empleada doméstica.
La hematóloga que lo diagnóstico le hizo ver a Evelia que sus dificultades serían menos si contara con seguridad social, pero el 23 de junio su hijo ingresó de urgencia al Hospital de la Niñez y el 2 de julio le hicieron saber que tenía leucemia.
“Si tuviera el recurso no estaría detrás del director, mucho menos en este hospital. Falta personal, nos ha tocado enterarnos de la noticia de que niñas y niños fallecen porque no pudieron completar su tratamiento”, expresa tratando de convencerse de que a su hijo David, como a más de 160 niños y niñas que intentan seguir su tratamiento oncológico, el cáncer “no nos va a ganar”.
Hoy
Este 15 de Febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer Infantil para hacer conciencia sobre este problema de salud.
La leucemia es el cáncer más común en la edad infantil.
Otros tipos de cáncer:
Tumores del sistema nervioso central.
Neuroblastoma.
Linfoma de Hodgkin.
Sarcoma del tejido blando.
Retinoblastoma.
Síntomas a considerar:
Fiebre, pérdida de peso y apetito, palidez, fatiga, sangrados, moretones de fácil aparición, bultos en abdomen, pelvis, cuello o cabeza.


