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Traición al amor / última de dos partes

Foto(s): Cortesía
Redacción

Amor y odio son dos afectos que las más de las veces confunden al ser humano, incluso hacen que la persona vea atributos en el objeto que no le pertenecen. De tiempo atrás, lo anterior es de conocimiento general; sin embargo, la persona que se entrega a cualquiera del par de opuestos sostiene a piedra y lodo que aquello que de dicho objeto siente, dice y piensa, es.


Inconsistencias


En el caso del odio, la correspondencia entre acción, pensamiento y afecto no representa mayores inconsistencias, incluso cuando el individuo pueda echar mano de la hipocresía eventualmente es consciente de su acción. Por otro lado, en lo que corresponde al amor, el contraste entre el sentir, pensamiento y acción representa un enigma; hay refranes populares que aluden a esto, como el que reza: obras son amores y no buenas razones.



Pero tal juicio surgió en las tierras del pensamiento de la razón, del cual se sirve el Yo para llevar a cabo la acción psíquica llamada denegación. En la nota anterior mencioné que la conclusión a dicha inconsistencia se externa en frases como: "es que no lo amas o no lo amas tanto". En ocasiones, es la propia persona quien llega a plantearse la interrogante: ¿Acaso no lo amaré? Pues la incongruencia entre las acciones y el sentir son ostentosas.


Explicación pertinente


Vale la pena aclarar que estoy hablando de lo más general que acontece en el ser humano y no de aquellos que tienen un gusto particular por atormentar a su objeto de amor, que incluso es de manera consciente. A su vez, tampoco habrá de incluirse los casos donde la persona ha dejado de amar al objeto y se ve obligada a sostener la máscara de que sí sea por mandato social, sentimiento de culpa u otro tipo de cálculos.


En la pérdida


Cuando el objeto de amor se pierde o está en peligro de perderse en el alma los afectos se arremolinan, en la mayoría de los casos se procura exaltar al objeto y emergen autorreproches por haber sido ingrato con él. Pero la persona que sufre dicha pena, en dicho momento se encuentra alejada a observar lo que acontece en su interior. Es absurdo pretender que no exista dolor en la pérdida del amado, sabemos que el amor está tomado de la mano del dolor; es por esto que hoy muchos huyen del primero. Sin embargo, es en el duelo donde las inconsistencias de los afectos toman relevancia, pues el dolor se ve exacerbado por los afectos que se despiertan de ellas.


Por lo general, en la escucha psicoanalítica, en las situaciones de duelo se decanta que al menos pueden darse dos circunstancias donde este representará un inmenso y largo penar; una de ellas es donde el Yo fue traidor del amor solo por alcanzar un poco más de placer.


¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!


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