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COVID-19 destroza a familias enteras; por cada persona contagiada, hay otras cinco

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Cada que volvía del trabajo Óscar se quitaba el cubrebocas en casa porque creía que ahí estaba seguro, sin reparar que era él quien tras manejar seis horas su mototaxi era quien ponía en riesgo a su familia.


El 28 de febrero sintió que una infección de la garganta le estaba causando fiebre y así se lo confirmó el médico particular que consultó, porque carece de seguridad social, tampoco pidió que le hicieran una prueba para descartar un contagio de SARS-CoV-2.


La fiebre en Óscar volvió la noche del 31 de diciembre, pero una visita antes de la cena de fin de año controló las molestias que no volvieron, pero dio pie a que al menos siete integrantes de su familia, tres hermanas, tres sobrinos, su mamá y su papá, experimentaran síntomas similares y apenas el lunes su esposa inició con un cuadro de agotamiento que le impide querer “mover aunque sea un dedo”.


De las 16 personas que comparten la misma casa con Óscar, sólo tres confirmaron por una prueba que eran positivos a COVID-19 y aunque no se lo han reprochado a Óscar, tienen la seguridad de que él contagió a toda su familia.


Una persona contagia hasta cinco más


Dependiendo del número de personas que vivan en una misma casa, la jefa de la Unidad de Epidemiología de los Servicios de Salud de Oaxaca, Yuko Nakamura estima que en Oaxaca hasta diez personas se pueden contagiar si conviven con una persona infectada del virus SARS-CoV-2.


“Todo cambia dependiendo de la población y su movilidad. Aquí en el estado hay lugares en que las personas viven en una sola casa hasta diez personas o más, pero es variable”, el promedio de contagios va de dos hasta cinco.


“Depende mucho de la carga viral. Si la persona presenta o no síntomas, si estamos con ella en un lugar abierto tiene que ser una exposición constante o continua por horas, pero en lugares cerrados como el auto o una oficina, con 15 minutos es suficiente”, alertó.


"El SARS-CoV-2 no se ve”


La carga viral del SARS-CoV-2 se mide en una persona mediante la prueba de diagnóstico PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa, por sus siglas en inglés).


“Todavía no se ha hecho un estudio que diga la carga viral mínima, pero en muestras clínicas que han hecho de seguimiento a los pacientes que iniciaron con síntomas de COVID-19, principalmente en pacientes hospitalizados es más fácil hacerlas y detectar que son de 10 a la 4 potencia o 10 a la 7 copias por mililitro”, abundó. 


Eso quiere decir que en un mililitro de expectoración (moco) hay 10 mil copias del virus (10 a la 4) o 10 millones de copias de virus (si es 10 a la 7), lo peligroso es que a pesar de que representan “una cantidad inmensa, el SARS-CoV-2 no se ve” porque mide nanómetros, “son muy chiquititos, por eso se necesitan instrumentos especiales para medirlos”.


En el pico de la infección (a los 7 o 14 días después de que el SARS-CoV-2 entra al cuero) se puede llegar a tener hasta 10 millones de copias del virus en un mililitro de fluidos nasales y después comenzar a bajar “y ser indetectable porque el virus se deja de replicar, el sistema inmune lo detectó y ataca”.


Pero para entonces, si la persona infectada convivió con su familia sin lavarse de manera constante las manos o utilizando cubrebocas, todos los integrantes pueden estar contagiados, presentando o no síntomas que les hagan sospechar que enfermaron de COVID-19.

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