A raíz de la charla y el sueño, nuestra protagonista recordó situaciones en donde individuos que consideró leales amigos terminaron por hacerle una mala pasada. En ocasiones no atina a explicar por qué personas tan queridas llegan a realizar dichas acciones.
Mujer de éxito y las adversidades
Ella es una mujer talentosa: cursó dos licenciaturas, una maestría y un sin número de diplomados. Por otro lado, presentó cada que las circunstancias se lo permitían, las evaluaciones de lo que se conoce como carrera magisterial, de tal manera que cuando llegó la implementación de aquella Reforma Educativa, era de las más preparadas en su rubro, así como de las mejores pagadas.
Cambiaron las cosas, se vino abajo la Reforma, para algunos fue lo más sensato por las inconsistencias que albergaba, pero esta nota no es de política, así que solo lo menciono, pues tal evento llevó a algunas personas a ocupar un lugar de poder donde ahora toman represalias con aquellos que presentaron la evaluación. En este caso, argumentando cosas inverosímiles, intentaron retirarle privilegios que en años de esfuerzo, sacrificio, trabajo y preparación logró, así como sus derechos, o a impedirle realizar trámites administrativos correspondientes a su trabajo educativo.
Fin de la amistad
En ese contexto se dio la culminación de una larga amistad. ¿Qué llevó a una de ellas a gritar el nombre de su amiga motejándola de traidora, incluso que avale las injusticias que se han intentado cometer? La posible respuesta que le di puede ser injusta, pues desconozco pensamientos, afectos, principios y circunstancias de la contraparte, pero como dije, todo lo anterior es para poner de relieve un comportamiento de la entidad psíquica llamada Yo. Esa mañana le pregunté: ¿Haz contemplado que pudo ser por envidia? Ella me respondió: "Me ha costado trabajo pensarlo, pues durante toda mi vida no me he considerado una persona con atributos que los o las otras puedan envidiar, creo que mi inseguridad me hace tener esa idea de mí".
Conclusión
En la clínica psicoanalítica me ha tocado recoger historias en donde la mujer no considera los afectos que puede despertar, sea por atributos físicos, intelectuales o ambos; es de llamar la atención que a pesar que ellos son manifiestos, actúa el mecanismo de la denegación. Es como si la persona se dijera: "No creo provocar envidia, si no soy tan bonita, si no soy tan inteligente, si no soy tan talentosa", y en muchos casos podrían omitir el tan.
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Invitación
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