Hablar de ángeles es hablar de un tema que a lo largo de la historia ha dejado huella, desde antes de la aparición del hombre sobre la faz de la tierra, ya que ellos han sido encargados de anunciar todos los hechos trascendentes para la humanidad.
Sin duda, uno de los ángeles más importantes fue el que se presentó a María para anunciarle que tendría un hijo que sería nada menos que Jesús, siendo este el Arcángel Gabriel el encargado de traer esta noticia de trascendencia universal; muchos artistas, aún contemporáneos, han plasmado en sus obras este momento conocido como “la anunciación de María” o la “visitación”.
Por su parte, también José, el esposo de María, fue visitado por el Arcángel Gabriel, quien le comunicó que el hijo que esperaba había sido concebido por el Espíritu Santo, pero además de los ejemplos históricos, muchos son los casos de las personas que han sido visitadas espontáneamente por los ángeles.
Muchos pintores, dotados de sensibilidad especial, han pintado a los ángeles como seres alados rodeados de luz, que participan de la anatomía humana, pero que a diferencia de los hombres, pueden elevarse por los aires, como ocurre con los cuadros de Mare Chagall o con la sinfonía Brahms o Haendel; o como la obra de Giotto, cuyos ángeles irrumpían el paisaje dominados por la perspectiva caballera (una perspectiva en la que lo más lejano no se presenta más pequeño como en el renacimiento, sino más arriba por lo que resulta de igual tamaño, lo que está lejos que lo que está cerca).
En las expresiones literarias, en el Cantar de los Cantares del Mío Cid, se hacen presentes ante el héroe antes de la batalla, diciéndole lo que tiene que hacer; en la actualidad, Jorge Luis Borges escribió en el “Tamaño de mi esperanza”:
"Dos días y dos noches más que nosotros cuentan los ángeles; el Señor los creó el cuarto día y entre el sol recién inventado y la primera luna, pudieron balconear la tierra nuevita que apenas eran unos trigales primitivos; eran estrellas".
A los hebreos les era facilísimo el maridaje de los conceptos ángel y estrella; elegiré entre muchos del libro de Job (apartado 38, versículo séptimo), en el que el Señor habló entre el torbellino y recordó el principio del mundo; cuando me cantaron juntamente estrellas de aurora y se regocijaron todos los hijos de Dios… también Isaías (apartado 14, versículo 12) llama lucero de la mañana al ángel caído, frase que no olvidó Quevedo al decirle: “lucero inobediente, ángel amotinado”…
Una forma de explicar estos fenómenos consiste en considerar la posibilidad de un sexto sentido, gracias al cual los humanos percibimos la presencia angélica; los mitos y leyendas refuerzan la noción de que ciertas personas están dotadas con un mayor nivel de sensibilidad que otras; así es como vamos en el camino, así es como vamos a la perfección, ángeles y seres humanos, con una misión especial que tenemos que descubrir.
